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sábado, 10 de agosto de 2013

De la Boca del Tigre al Patio del Indio Froilan




Hace muchos años que conozco esta zona,como tantos otros habitantes de Santiago del Estero,me fui a refrescar al hermoso Canal San Martín que siempre fue un paliativo en los infernales días del verano.
Recuerdo que en una época había un Señor de nacionalidad Cubana,que había inaugurado un pequeño comercio en inmediaciones de la avenida del Libertador y prolongación de la calle 18,siempre esa franja de tierra que va desde que emerge el Canal San Martín a la Avenida Belgrano Norte me gusto mucho,algo que con la ayuda del hombre hubiese sido un lugar para el esparcimiento y descanso de los ciudadanos.
Lamentablemente la zona estuvo abandonada por las distintas autoridades,no se hizo un proyecto de aprovechamiento de este recurso,seguramente gente de otra provincia,de tener algo así lo hubiesen aprovechado mucho mejor,en ese aspecto Córdoba es un ejemplo de con poco hacer mucho para ofrecer al turista.
A mediados de mayo de 2013 comenzó el conflicto,el Gobierno Provincial de SDE expropio parte de esa zona para la construcción de una avenida de circunvalación,por donde se desviara el transito que viene del norte al sur del pais,para evitar lo que pasa ahora,que todo ese flujo de transito pasa por la Avda Madre de Ciudades,arteria muy poblada.
Asimismo se construirán viviendas en terrenos que estaba ocupado por familias desde hace muchos años,dentro de los dagnificados esta el Indio Froilan Gonzales,famoso  Luthier,muy conocido por sus bombos y por su Patio,sitio de donde arrancaba la conocida Marcha de los Bombos,en un momento peligro el Patio,por suerte se salvo,aunque quedo algo recortado.

Serie de fotos de la zona:  https://plus.google.com/photos/107738725767998283662/albums/5910624098659173073?authkey=COWN28SYtM2eRA


 

viernes, 9 de agosto de 2013

La diferencia entre un militar y un montonero




ACLARACIÓN MUY IMPORTANTE:

El siguiente artículo acaso pretende reflejar los espíritus mismos que inspiraron tanto el accionar de las fuerzas legales como el de los ejércitos guerrilleros. Por tanto, entiendo que aquellos militares que no se ajustan al espíritu de entrega y abnegación sanmartinianos no sólo que – para mí – no merecen llamarse como tales sino que además han sido discriminados del siguiente trabajo; en el mismo sentido, aquellos guerrilleros que han sabido realizar un admirable esfuerzo de honestidad, y cuyos honestos trabajos editoriales me sirven hoy a mí para conocer en profundidad lo sucedido en los 70, de  ningún modo son instados por mí en calidad de “terroristas” ni tampoco son requeridos sus nombres en la narración. Si se muestran arrepentidos, no somos nadie para no perdonarlos y permitirles todo nuestro respeto y cariño.

Seguidamente, quiero decir que el 99 por ciento de los medios nacionales ofrece una visión negativa de los militares y una visión positiva de los guerrilleros (y yo no veo que nadie chille por eso). Este trabajo, en cambio, corresponde al 1 por ciento de los medios que ofrecen una perspectiva diametralmente distinta, aunque profundamente cerciorada por documentación fehaciente y marcado rigor histórico; comprenderán que sería una locura de mi parte asumir una postura “tan jugada” sin estar seguro por completo de todo lo que digo. A los “valientes” que se aventuren a la siguiente editorial, les sugiero acepten lo vertido tan simplemente como un aporte más a la comprensión integral de nuestra controvertida historia reciente.

Muchas gracias.

Tras años de sistemático ensalzamiento por parte de ideologistas afines, como asimismo de tierna complacencia opositora, se ha logrado traer a recuento la controvertida expresión “montoneros”, de suerte que dicho nombre ha vuelto a proclamarse en densas proclamas y sus tremebundos baluartes son pues reivindicados como héroes, santos, entusiastas idealistas. Por cierto que todo esto gracias a una insistente analogía con quienes son presentados como los malos de la película, los gorilas, los fachos, los servidores del imperialismo… Es decir, los militares, o bien las Fuerzas Armadas Argentinas.

En rigor, la santificación – por un lado, y por el otro – la demonización acostumbradas no corresponden más que a un exhaustivo intento por exculpar a los responsables directos e indirectos de miles de atentados terroristas (cuanto más malos los militares, más buenos los guerrilleros) que permanecen obviados por la mirada enferma de nuestra Justicia. En este sentido, la persecución y el arresto de miles de militares argentinos no obedecen más que al propósito – sistematizado – de anular e inutilizar el único órgano con que cuenta el país con capacidad y conocimientos estratégicos para neutralizar la concreción de posibles ataques terroristas. Presos los militares, queda allanado el camino que nos conmina al socialismo, el terror, la persecución ideológica y la rimbombante violación de la propiedad privada.

Como decimos, entonces, desde el campo conceptual, las FF.AA. argentinas han  resultado profundamente denigradas ante la opinión pública en virtud de una grosera analogía con quienes son instituidos como sus antagónicos, por caso, los miembros de la banda terrorista Montoneros, hoy pretendida como un grupito virginal de jóvenes altruistas que luchaban por sus ideales. Hete aquí que en este trabajo aceptamos el reto aunque, con permiso, observaremos la requerida comparación desde una óptica un tanto inconveniente para el credo oficial.

Mentalidades dispares

Acaso pocos trabajos han sido realizados con el objeto de ilustrar la mentalidad tristemente criminal de una organización que hizo del secuestro, del terror y del asesinato una filosofía destinada a justificar (léase “pintarrajear”) los peores atropellos al sistema institucional. Sobre la base teórica de que el país, en los setenta, se hallaba amordazado por las garras de un supuesto capitalismo galopante, Montoneros fraguó su presentación en sociedad nada menos que con el secuestro y el posterior asesinato – tras una parodia de juicio sumarísimo revolucionario – del entonces ex presidente y General Pedro Eugenio Aramburu, en 1969. En fin, una vez que Montoneros “olió la sangre” de sus víctimas, la serialización del crimen sobrevino naturalmente.

No se llega a asesino serial por golpe de suerte o buenas calificaciones; más bien sería razonable precisar la descomposición psíquica y moral que tiene lugar en una persona capaz de hallar justificable el homicidio de un semejante, como asimismo de calificar de “error” el asesinato de una persona ajena al objetivo originario, y que muere por una bala perdida, las esquirlas de una bomba, el derrumbe de un edificio. Entonces, la prédica marxista constituyó el vaho narcotizante que auspició la destrucción psicológica, la pérdida del sentido de la realidad y el desbaratamiento de códigos éticos tan elementales como “no matar”, “trabajar para vivir”, “respeto al prójimo”. Para una persona normal estas proposiciones son inalterables; para un asesino terrorista estas cosas no son más que meras patrañas propias de un cuento de hadas.

Podría, en esta línea, sindicarse la diferencia entre un militar y un montonero como la de una persona cuyo ideal se resume en entrega absoluta al servicio de la Patria y de una persona adicta a una ideología o credo fundamentalistas tendientes a justificar cualquier medio para tal o cual fin. De suerte, por caso, que cuando todo el mundo se horrorizaba con los atentados de las Torres Gemelas, la empresaria corrupta Hebe de Bonafini celebraba públicamente destilando que “alguna vez a ellos también les tenía que pasar”. Un soldado sólo mata en defensa propia y precisamente llevado a un terreno marcial; el guerrillero mata de forma indiscriminada sin importar el lugar y la cantidad de víctimas inocentes (dando lugar así al inefable concepto de guerra asimétrica). Las FF.AA. sólo funcionan en tiempos de guerra mientras que la guerrilla se propone interrumpir la paz ciudadana mediante comisión de atentados terroristas. Los militares arremeten en procura de restablecer la paz y orden públicos (ante el caso de una invasión terrorista); los extremistas acometen con el objetivo de generar caos y desgastar las garantías institucionales de un país. El trabajo de uno es defender la Patria; la “misión” del otro es destruirla.

Mal que a muchos les pese, la idiosincrasia de la soldadesca se corresponde al profundo meollo de cuestiones culturales, sociales y religiosas de una Nación, de manera que la tradición de un país es la que determina su comportamiento y la forma con que ha de responder ante una amenaza por el estilo. Por otro lado – por más impolítico que suene – ningún golpe cívico/militar en Argentina se dio sin la documentada anuencia de la gran mayoría de los actores políticos como asimismo de un notable – cuando no mayoritario – consenso ciudadano.

La mentalidad del ERP, en cambio y por citar un ejemplo bien concreto, acaso estuvo constituida por elementos ajenos al devenir de la tradición o estilo de vida argentinos, lo cual condujo a la imposición de una metodología necesariamente improcedente, totalitaria, delincuencial, que incluso fue condenada – nada menos – que por el mismo Partido Comunista local. Si acaso hubo erpianos con “buenas intenciones” (que de seguro los hubo), el sólo hecho de pertenecer a una organización clandestina – y que encima cometió secuestros, asesinatos y que, por colmo, pretendió “quedarse” con una provincia – los conmina insalvablemente a la categoría de criminales, y no por otra cosa que por el discernimiento mismo del sentir tradicional argentino. Más allá de la “dudosa” probidad de nuestra siempre ensangrentada historia, todos vamos a coincidir en que matar está mal, que el terror no es “método” para nada, que es éste un país mayoritariamente católico, que muy pocas personas atacan guarniciones militares para robarse armamento, que de ningún modo el comunismo es una expresión mayoritaria y que irse a vivir a la selva tucumana es cosa más bien de picapiedras que de gente de bien.

Fuerzas Armadas vs. guerrilleros

Ya, más en el plano de los hechos concretos, y citando como ejemplo el asesinato del Capitán Humberto Viola y de su pequeña hija en Tucumán en diciembre del 74 (su otra hija quedó inválida), podríamos señalar que la diferencia entre un militar y un guerrillero es la que existe entre un hombre que al ser emboscado por maleantes, alcanzado y todo por los disparos, igual consigue descender de su vehículo en un intento por evitar que la balacera lesione a su familia o demás inocentes, mientras que – por el contrario – el guerrillero se escuda nada menos que en los semejantes que tiene a su alcance, cuando no con sus mismos hijos recién nacidos. Notable diferencia.

Por otro lado, si bien el margen de error en las operaciones contraterroristas ha llevado a numerosas víctimas inocentes (que desde aquí lamentamos, y repudiamos si hubo concurso de alevosía), bajo ningún aspecto la inventiva estratégica del Ejército incluyó el daño o la muerte de personas ajenas al conflicto armado, como tampoco de familiares de guerrilleros buscados intensamente. Más allá de que se pretenda sentar la idea de que las FF.AA. planearon una “persecución sistemática de disidentes inocentes”, los guarismos reales de ningún modo cercioran dicho concepto; lo mismo ocurre con la mentada apropiación de bebés. Es decir, nadie niega que hubo muertes inocentes o bebés apropiados ilegalmente, mas no los hubo en un número que se ilustre como de “sistemático” (planeado para tal propósito), por tanto no transigen con el espíritu sanmartiniano aquí evocado.

En contrapartida, la metodología guerrillera acaso sí se basó en un ataque sistemático hacia las fuerzas legales que además incluyó el asesinato indiscriminado (con tal de generar terror) de civiles eventuales como asimismo de familiares de militares (en concepto de “venganza” en algunos casos). Entre innumerables ejemplos de empresarios secuestrados, jueces asesinados, políticos perseguidos y civiles aterrorizados – cosa que extiende la “sistematización” del método a la población civil, lo cual, “a pesar de nuestra Justicia”, conlleva a la comisión de crimen de lesa humanidad –, podemos destacar además el estrepitoso homicidio de la hija del Almirante Armando Lambruschini (agosto de 1978), es decir, Paula Lambruschini, que fue extinguida mediante la colocación de un artefacto explosivo en su casa (cuya explosión también asesinó a dos personas más).  Si bien Montoneros “lamentó” las muertes inocentes, se discute que el móvil de dicho atentado terrorista fue en concepto de represalia.

¿Eran tarados los guerrilleros?

Hasta aquí quedan descritas, resumidamente, las distintas idiosincrasias tanto de las FF.AA. como de los guerrilleros en general. Cabría discutir sobre la integridad mental de los responsables de ambas facciones antagónicas. Los militares, dado el desgobierno imperante y la incapacidad policial de hacer frente a la creciente subversión (que ya planeaba la toma del poder), aceptaron una guerra por los ejércitos subversivos declarada abiertamente; trazaron un plan de acción; el mismo fue avalado y decretado por el gobierno democrático de Isabel Perón. Los militares ganaron la guerra contraterrorista, de modo que no vemos aquí algún desapego a la realidad o estrategias marciales desprovistas de resultados coherentes y satisfactorios. No ganaron la guerra sirviendo limonada, sino luchando y ofrendando sus vidas como soldados al servicio de la Patria.

La cuestión sobreviene cuando analizamos la mentalidad de personas – ya comprobadamente aficionadas a la serialización de los asesinatos, lo cual arroja el dato de una tara importante, visible – que creyó posible, mediante la frecuencia de atentados terroristas (como asimismo de la “guerra de guerrillas”, en el caso de ERP), que iban a conseguir ocasionar un golpe de Estado e instaurar una dictadura comunista de inspiración cubana. Personas enajenadas pero convencidas de que dicha metodología habría de ser reconocida por la población civil, y que por lo tanto habría de originarse simpatías y adhesiones para la idealizada “lucha armada”.  Estos bandoleros de acotadas facultades mentales, ¿qué se pensaban que eran los argentinos? ¿Idiotas y asesinos como ellos…? Actualizándonos un poco, las mismas preguntas podemos realizarles a aquellas personas actuales que incansablemente legitiman y reivindican el accionar de sus “jóvenes idealistas”.

Cabe destacar que tanto ERP como Montoneros “celebraron” el Golpe de Estado de marzo del 76 en base a la creencia de que lo mismo apresuraría el engrosamiento de sus ejércitos respectivos; imaginaban que la ciudadanía se iba a armar contra el general Videla, quien entonces no era ponderado de otra forma que como un salvador, lo mismo que el general Antonio Bussi en Tucumán, quien fuera más tarde electo gobernador de dicha provincia. Más allá del mayoritario consenso político y ciudadano por parte del Gobierno de Facto, hasta el mismo Partido Comunista recibió con beneplácito la interrupción del ficticio proceso democrático, ni que hablar de la intelectualidad de entonces. Y las preguntas son: los terroristas, ¿realmente creyeron que iban a poder ganarle una guerra a un ejército profesional, legendario, reconocido en todo el mundo? ¿Se imaginaron triunfadores sobre el mismo ejército en que luchó el general San Martín o el general Belgrano? Va de suyo que la respuesta afirmativa de ambas cuestiones inmediatamente conlleva al insalvable diagnóstico de completa taradez mental.

La misma, por cierto, queda francamente reflejada en la notable dificultad de sus exponentes actuales en aceptar la derrota infringida por las FF.AA., y de este modo mantener viva una disputa en la que son los únicos “gladiadores”; así y todo, sin embargo, necesitan hacer de la distorsión del pasado una diaria comunión, de la mentira un recurso infaltable y del odio, el resentimiento y el cinismo la cosquilla que alegra sus miserables existencias. Por otro lado – más lamentable aún –, así como en la época del 70 usaron a la ciudadanía e incluso a sus propios hijos como escudos humanos, en la actualidad sucede parecido toda vez que el odio injustificado se halla reproducido de a millares.

Se dicen revolucionarios y viven una vida distendida, al mejor estilo capitalista, gracias al dinero que roban sin vergüenza alguna; se reivindican como “hacedores” de una democracia que ellos mismos quisieron sustituir, mediante comisión de atentados terroristas, para implantar una rancia dictadura comunista; lloran humanismo hasta por los codos, acaso raramente olvidados que, entre todos, constituyeron un horrendo club de asesinos seriales; viven negando una guerra que ellos mismos declararon al Estado argentino en plena democracia, por cierto que con dinero, armamentos y logística importados de Chile, Cuba, Palestina, Libia; claman, ruegan, se retuercen en pos de pedir “justicia”, sin pensar que la mayor injusticia de nuestros días es el simple hecho de que ellos mismos no estén tras las rejas. En fin… tarados.

El ejemplo militar

Precisamente, como contraparte de estos últimos señalamientos, y fieles al espíritu tradicional y cristiano argentino, las víctimas del terrorismo subversivo también supieron expedirse en materia de la terrible época de los 70, aunque de forma diametralmente opuesta. De hecho, incontables son las familias que han debido convivir con el dolor de haber perdido un ser querido, o de conservarlo mutilado o inválido, y, por colmo, no sólo que totalmente obviados por el ojo de la justicia y el interés concreto de los políticos y (según una víctima que yo mismo entrevisté, Graciela Gonzáles Camarasa) de la misma oficialidad, sino que además debemos agregarle la solidaridad – con suerte – grácil y de “rigor” de una minúscula fracción de la ciudadanía. Por supuesto que no se es solidario con una víctima de la subversión cacareando por otro lado que los terroristas fueron “jóvenes idealistas” o cosas por el estilo. En fin, la hipocresía ya es patrimonio de la otra parte.

En este sentido es sumamente ponderable la acción del Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas (CELTYV), cuya presidente, Victoria Villaruel, a la vez que lucha incansablemente porque el Estado argentino reconozca y repare a las víctimas del genocidio marxista… es reconocida por su labor en todo el mundo, menos en Argentina (en la medida que bien se lo merece). Volviendo a lo mismo, no sirve, a mi juicio en particular, un periodista, por ejemplo, que pondere el trabajo de “Vicky” mientras que en otro sentido desconoce la magnitud homicida de los siempre mentados “jóvenes idealistas”. Tanto debe ser así, que la misma presidente del CELTYV publicó un libro intitulado, justamente, “Los llaman… jóvenes idealistas”.

No obstante, nada ha conseguido borronear el espíritu infranqueable de aquellas personas que, en buena ley, guerrearon y combatieron contra al terrorismo nacional e internacional. Suele decirse que los militares ganaron en el terreno de las armas, pero que perdieron en el terreno psicológico; verdad relativa, toda vez que los mismos veteranos contrarrevolucionarios, como también sus respectivas familias, de ningún modo han visto flaquear sus convicciones morales y religiosas, ya sea tanto por el desgaste de la ignominia marxista como por el menosprecio de la política en general. Perder, sencillamente, sería terminar convertidos en ellos, los enemigos de entonces; es decir, con el corazón henchido de odio, resentimiento y cinismo.

Muy por el contrario, los héroes de la lucha contraterrorista, han sabido tolerar con gran estoicismo el advenimiento de las peores contingencias. De suerte que el coronel Argentino del Valle Larrabure, desde su largo cautiverio en las llamadas “Cárceles del Pueblo” (ERP, a quien se entregó para evitar derramamiento de sangre inocente la noche del copamiento de la Fábrica Militar de Villa María), mediante esquelas llenas de amor, exhortaba a su familia a “no odiar al enemigo” bajo ninguna circunstancia, como asimismo a llevar a cabo un perdón cueste lo que cueste. Como él, muchos otros soldados entendieron desde un principio que ya no volverían a ver a sus familias y que lo mejor de sí mismos que tenían para legarles era un recuerdo limpio de rencores, propósitos decadentes, luchas insensatas. Como él, tantos otros se sublimaron al destino de la Nación por la que entregaron su vida; era más importante una Patria libre, con sus hijos andando indiferentes al vaho del odio, que el propio dolor y la inconmensurable desesperanza de no volverlos a ver, a tocar, a escuchar…

Esto último resume, pues, en la diferencia más significativa que hay entre un militar y un montonero. Amor por un lado, odio por el otro; entrega y sacrificio los primeros, sometimiento y crimen los segundos. Libertad, libertad y libertad, contra comunismo, terrorismo y subversión. Silencio, altruista resignación e idealismo… Vocinglería, resentimiento e ideología. Y así siguen, los unos digiriendo el dolor nuestro cada día: es lo mejor para el país; los otros, que aprovechan para seguir mintiendo, robando y prostituyendo: es lo mejor para ellos. Es su forma de pelear.

Pero… aunque sigan peleando, tienen bien presente que ya perdieron la guerra de forma estrepitosa. Quizás lo que más les duela a los perdedores marxistas es precisamente esto último: por más sangre que derramaron, por más mentira convertida en tabú, por más injusticia que ellos mismos representan… no han logrado apagar – ni remotamente – la convicción patriota y el corazón en llamas de un soldado argentino. Es su forma de pelear.

 FUENTE ORIGINAL:  http://www.davidrey.com.ar/la-diferencia-entre-un-militar-y-un-montonero/
Fuentes consultadas: “El Vietnam argentino”, Nicolás Márquez / “Mitos setentistas”, Agustín Laje Arrigoni / “Montoneros – Soldados de Massera”, Carlos A. Manfroni / “Hombres y mujeres del PRT-ERP”, Luis Mattini / “Nunca más”, Ernesto Sábato / “Gaby, la montonera”, documental de César D’ Agiolillo / “Montoneros”, Wikipedia /”Humberto Viola junto a su hija, asesinados en Tucumán”, Mendoza Transparente / “Armando Lambruschini”, Wikipedia / “Entrevista a Arturo Cirilo Larrabure”, www.DAVIDREY.com.ar / “Entrevista a Carlos Manfroni”, www.DAVIDREY.com.ar /”El silencioso Terrorismo de Estado actual”, www.DAVIDREY.com.ar / “Testimonio de una víctima del terrorismo”, www.DAVIDREY.com.ar / “Analizando a Laura Di Marco, autora de ‘La Cámpora’”, www.DAVIDREY.com.ar / “Lo que yo puede ‘sacarle’ a Ceferino Reato”, www.DAVIDREY.com.ar

jueves, 8 de agosto de 2013

De la Boca del Tigre al Patio del Indio Froilan

Hace muchos años que conozco esta zona,como tantos otros habitantes de Santiago del Estero,me fui a refrescar al hermoso Canal San Martín que siempre fue un paliativo en los infernales días del verano.
Recuerdo que en una época había un Señor de nacionalidad Cubana,que había inaugurado un pequeño comercio en inmediaciones de la avenida del Libertador y prolongación de la calle 18,siempre esa franja de tierra que va desde que emerge el Canal San Martín a la Avenida Belgrano Norte me gusto mucho,algo que con la ayuda del hombre hubiese sido un lugar para el esparcimiento y descanso de los ciudadanos.
Lamentablemente la zona estuvo abandonada por las distintas autoridades,no se hizo un proyecto de aprovechamiento de este recurso,seguramente gente de otra provincia,de tener algo así lo hubiesen aprovechado mucho mejor,en ese aspecto Córdoba es un ejemplo de con poco hacer mucho para ofrecer al turista.
A mediados de mayo de 2013 comenzó el conflicto,el Gobierno Provincial de SDE expropio parte de esa zona para la construcción de una avenida de circunvalación,por donde se desviara el transito que viene del norte al sur del pais,para evitar lo que pasa ahora,que todo ese flujo de transito pasa por la Avda Madre de Ciudades,arteria muy poblada.
Asimismo se construirán viviendas en terrenos que estaba ocupado por familias desde hace muchos años,dentro de los dagnificados esta el Indio Froilan Gonzales,famoso  Luthier,muy conocido por sus bombos y por su Patio,sitio de donde arrancaba la conocida Marcha de los Bombos,en un momento peligro el Patio,por suerte se salvo,aunque quedo algo recortado.
Esta serie de videos los hice como recuerdo,porque de aquí a pocos meses sera esto irreconocible.










sábado, 3 de agosto de 2013

La Conspiracion de la Marihuana




George Soros a través de su fundación Open Society, financia diferentes grupos por todo el mundo con la intención de expandir su visión de “reducción de daños”. A la vez, es accionista de Monsanto, que busca desarrollar semillas de marihuana transgénica con fines medicinales y para producir textiles y biocombustibles. Soros mantiene en el país capacidad estratégica para plantar y cosechar cualquier planta. Unir los puntos resultaría sugestivo pero… ¿de esto no se enteran en la revista THC?
Las pruebas sobre la forma en que una conspiración logró la prohibición del cáñamo de marihuana en buena parte del planeta a partir de 1937 son abrumadoras y ya bien conocidas. A esta altura de los acontecimientos, el debate sobre si un porro es adictivo o no parece ingenuo, sobre todo si se toman en cuenta los poderosos lobbys que están manejando la opinión pública en un tema que genera polémica: la despenalización de la tenencia de estupefacientes y el tratamiento que debe darle el Estado a los adictos a las drogas.
Desde legislación tendenciosa hasta atentados y encarcelamientos injustos de activistas han dado más de un argumento a los defensores del libre consumo del cannabis a lo largo de la historia para sostener que una injustificada persecusión se lleva adelante en su contra. La persecusión genera presión que tarde o temprano estalla en expresiones populares, ya sean espontáneas o inducidas.
Que el narcotráfico es un flagelo, no cabe la menor duda. Ver a un tranquilo e intelectual director de la revista THC, Sebastián Basalo, y a un descontrolado Claudio Izaguirre, presidente de la Asociación Antidrogas de la República Argentina, acusandose mutuamente de “narco” alimentando el alicaído rating televisivo de Gerardo Rozín en C5N, bastan para ver la seriedad del asunto: en el tema de la legalización, nadie quiere estar del lado de las bandas organizadas que cortan cabezas en Tijuana, ni del lado de los que cavan fosas comunes en Cali, ni de los vendedores de paco minoristas en las villas.
El debate está planteado e incluye a diferentes actores que van desde pequeños emprendimientos editoriales a grandes conglomerados agroindustriales, sin pasar por alto la mirada disimulada del gobierno frente al avance de la despenalización, que parece inexorable. Más aún en un año electoral.
La revista y el ministro
La iniciativa 7.258 es un proyecto de modificación a la ley 23.737 del Código penal, que establece las condenas a quienes realicen actividades relacionadas en mayor o menor medida con el consumo, tenencia y comercialización de estupefacinentes.
Esta iniciativa fue presentada por las diputadas Victoria Donda y Cecilia Merchán, de Libres del Sur, el partido de Humberto Tumini, quien a principios de este año fue catalogado de “estúpido” por el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, durante un (muy de moda) cruce de declaraciones en la red social Twitter por el caso del narcoavión en Palomar.
Una de las principales características de la propuesta es la despenalización de la tenencia de estupefacientes y la derogación de artículos e incisos de la ley 23737 que preveen la asistencia médica pública a los adictos condenados por delitos. Otra sutil modificación deroga la penalización de la comercialización de semillas para cultivar plantas utilizables para producir estupefacientes aunque no así de la planta en sí misma. Es decir: según esta modificación, se podrá comercializar semillas pero no plantas vivas. Este dato es muy importante si se observa cómo se desarrolla el entramado más adelante.
El proyecto de modificación de ley está disponible online en el sitio web de la Revista THC, cuyos realizadores colaboraron con la redacción de la propuesta. La revista salió a la calle en diciembre del 2006, anunciando en tapa la cercanía de la despenalización en una tirada de 8.000 ejemplares. El último ejemplar de la revista muestra la imagen de 8.000 jóvenes (de 30 mil en todo el país) que marcharon el pasado 11 de mayo de Congreso a Plaza de Mayo para pedir que la policía ya no los moleste por fumar porro en una plaza sin molestar a nadie. “Despenalización ya, no a la tenencia simple”, fue la consigna de los manifestantes que se encolumnaron detrás de la bandera de la revista.
Sin exagerar, es dificil encontrar casos de personas que bajo los efectos del cannabis hayan cometido felonía mayor que la de quedarse dormido en una plaza y, a lo sumo, roncar. Sin embargo, al ser considerado como puerta de entrada a otras drogas entre otras cosas, los detractores del cannabis tienen su punto de apoyo.
En la última THC se lee un mensaje setentista y de barricada, tan reiteradamente gastado en los atriles del gobierno: 30 mil jóvenes luchando por sus derechos oponiendose al poder. No es irrelevante saber que antes se luchaba por condiciones laborales, hoy se combate por ¿el porro? Cosas de esta época de kirchnerismo cristino anibalista.
Y resulta que Aníbal, jefe de ministros de Cristina, a pesar de sus encontronazos con Tumini, está de acuerdo en una cosa con el referente de Libres del Sur: la despenalización de la marihuana es un camino a seguir.
La semana pasada el jefe de Gabinete afirmó respecto al debate de la despenalización de la tenencia de marihuana, que “debemos ir por los derechos humanos de segunda generación” y que “se debe apuntar a tratar la salud de los adictos, no reprimirlos”. En el programa 6,7,8, de la TV pública, Fernández señaló que “el lugar para recuperarse no es la cárcel, ya que en la cárcel terminan consumiendo de la misma manera que lo hacían afuera”.
El funcionario agregó que “la represión al usuario no consiguió nada y las redes de narcotraficantes proliferaron más que nunca en el mundo” y sostuvo que “toda la visión sobre este tema está cambiando en el mundo y se está encaminando a no reprimir al usuario, sino ayudarlo a recuperarse y apuntar a los vendedores”.
Con buenos ojos, sus declaraciones son una especie de mea culpa, sobre todo si se tiene en cuenta que Fernández estuvo durante años a cargo del servicio penitenciario a través de sus funciones como Ministro del Interior primero y Ministro de Justicia después.
La relación entre la revista y el ministro espadachín radial fue sugerida en algún momento por Christian Sanz desde Tribuna de Periodistas. Sanz propuso que existe una connivencia entre el movimiento de“harm reduction” que plantea el multimillonario banquero de la costa este de USA, George Soros, la funcionalidad de Fernández en el tema y la “folletería” planteada por la revista THC.
Ante la sugerencia, Sebastián Basalo, responsable de la THC, repondió en julio del 2008 en una entrevista radial en FM Palermo con la misma altura que Izaguirre cuando la semana pasada casi se va a las manos con el joven editor: “Eso es cualquier pelotudez”. Al mismo tiempo desestimó iniciar acciones legales contra Sanz y ofreció su registro accionario para probar que cuatro socios invirtieron en los primeros 8 mil números editados por la revista.
Harm Reduction
La relación entre los grupos que buscan la despenalización de las drogas en el mundo y el multimillonarioGeorge Soros es notoria y se han escrito numerosas páginas al respecto. El movimiento agrupa diferentes ONG’s, financiadas por la fundación Open Society de Soros y enfocan la problemática de la droga con una visión de “reducción de daños”.
Los argumentos esgrimidos por Soros para buscar la despenalización son simples: hacer del consumo de drogas un tema privado para desentender a los estados del cuidado que debe procurar a los adictos. Para unos se trata de derechos civiles, para otros de la privatización del consumo de estupefacientes. Dado que el flagelo de la droga existe, hay que reducir los daños que esta provoca a las arcas públicas y al sistema de salud en general.
En ese sentido, el multimillonario trabajó en USA junto a miembros de diferentes sectores del complejo industrial militar en la propuesta 19, que el año pasado rechazaron los californianos en un plebiscito. La propuesta 19 buscaba la despenalización de la marihuana en el estado de la costa oeste de USA y era impulsada por una organización denominada DPA (Drug Policy Alliance) de la cual Soros es el director.
Además de Soros, entre los miembros de la DPA se encuentran algunas reconocidas figuras del stablishment de USA: Frank Charles Carlucci III, miembro del Consejo de Relaciones Exteriores hasta por lo menos 1995, ex asistente del Director de la CIA entre 1978 y 1980 y director de United Defense Industries (el mayor contratista de defensa de USA); Nicholas Katzenbach, miembro del Consejo Mayor de la Corporación IBM; Mathilde Krim, de la Fundación Rockefeller; y Paul Adolph Volcker, quien se desempeñó en la Reserva Federal de USA del 79′ al 87′.
“Casualmente” Volcker, participó en la redacción del informe que preparó la Comisión Global de Políticas de Drogas para la ONU. La Comisión está integrada además por 19 referentes entre ex presidentes y funcionarios de organismos internacionales.
El documento comienza con un párrafo crucial en donde se menciona que “La guerra global a las drogas ha fracasado con consecuencias devastadoras para individuos y sociedades alrededor del mundo. Cincuenta años después del inicio de la Convención Única de Estupefacientes, y cuarenta años después que el Presidente Nixon lanzara la guerra a las drogas del gobierno norteamericano, se necesitan urgentes reformas fundamentales en las políticas de control de drogas nacionales y mundiales.”
En otras palabras, Soros está virtualmente comprometido con los movimientos de despenalización alrededor de todo el mundo y la simple idea de una labor filantrópica es descartada si se recuerdan los casos de Warren Buffet Bill Gates, que decidieron donar la mitad de su fortuna: uno declarando que pueden investigar vacunas en busca de reducir la población mundial y el otro pensando en un seguro contra pandemias en medio de la psicosis producida por la gripe A post crisis financiera en 2009.
Entonces, ¿qué es lo que moviliza a Soros?
Monsanto
Uno de las cinco principales inversiones de Soros en el planeta es Monsanto, donde es el segundo mayor accionista. No parece haber mucho para decir acerca de Monsanto que no se haya dicho. El principal productor de alimentos y agroquímicos de practicamente todo el mundo tiene en su prontuario la producción del Agente Naranja, las semillas terminator, el herbicida Round Up y se le acusa de perseguir a granjeros con contratos leoninos por el uso de sus semillas patentadas.
El valor de la planta de cannabis como una industria, sin tener en cuenta el valor del cannabis como alimento o medicina, se estimaba en miles de millones en 1938 según un artículo publicado por la revista Popular Mechanics en ese momento, por lo que no es de extrañar por qué un de los principales accionistas de Monsanto tenga interés ser uno de los principales impulsores de la Proposición 19 en USA, que es “producir cannabis para fines científicos, médicos, industriales y de investigación” y de “adoptar un sistema de regulación a nivel estatal para un comercio de la industria canabica”.
En ese sentido, la Proposición 19 es nada menos que la apertura de las posibilidad para Monsanto, otros petro-químicos y las empresas farmacéuticas para comercializar, regular, controlar y gravar los impuestos sobre el cannabis a través de ingeniería genética, patentes y licencias en USA.
Monsanto y la Drug Policy Alliance no son las únicas entidades encabezando la tarea de regular el cannabis a través de ingeniería genética. Como se publicó en septiembre de 2009 en el Journal of Experimental Botany, investigadores de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad de Minnesota han identificado los genes en la planta de cannabis que producen tetra-hydro-cannabinol (THC), afirmando en un comunicado de prensa que es “un primer paso hacia la ingeniería de una planta de cannabis libre de drogas”. George Weiblen, profesor asociado de biología vegetal y co-autor del estudio, dijo que “la genética de cannabis puede contribuir a mejorar la agricultura, la medicina, y lucha contra las drogas”.
George Weiblen lleva a cabo su investigación en virtud de una autorización otorgada por la DEA a la importación de cannabis dentro de USA. Las dos fuentes de las que estas importaciones proceden son Kenex con sede en Ontario, Canadá y la corporación Hortapharm con sede en Amsterdam. Estas dos empresas son de las pocas entidades que han adquirido un permiso de la DEA para la importación de cannabis en USA. La historia y el papel de estas corporaciones ilustran el potencial de la ingeniería genética en el mercado mundial de cannabis.
La Corporación Kenex inició su programa de investigación sobre el cáñamo industrial en 1995 en cooperación con Ridgetown College de la Universidad de Guelph en Ontario. La licencia de investigación fue otorgada por Health Canada para continuar con el programa. El alcance del proyecto se amplió en 1996 por lo que es el proyecto de investigación más grande del cáñamo en Canadá.
Es interesante notar que el programa Kenex de la investigación sobre el cáñamo se inició en la Universidad de Guelph, que es también el hogar de 24 instalaciones de investigación de biotecnología agrícola, y es en gran medida financiado por la industria de la biotecnología, incluidos los fondos de investigación de Monsanto, Bayor Incorporated, Dupont, Syngenta y la empresa Dow Chemical, por nombrar algunos.
El Estudio de Impacto de la Universidad de Guelph en el año 2007 establece que junto a Monsanto se asociaron para modificar genéticamente una ambrosía resistente al glifosato, y que el gigante de los agroquímicos ha contribuido con importantes investigaciones y desarrollo en ingeniería genética de cepas de cultivos de soja.
La otra pata de las investigaciones, Hortapharm, fue fundada a finales de 1990 por un hombre llamadoDavid Watson.
David Watson ostenta el honor de haber desarrollado algunas de las más utilizadas cepas de cannabis en el mundo, incluyendo su famosa Skunk # 1, que fue importada y utilizada en la investigación de George Weiblens para desarrollar cepas de cannabis en la Universidad de Minnesota.
Una nota publicada en el sitio especializado en cannabis, Cannabis Farmer, denuncia a Watson por sus intenciones de crear genéticas de plantas que no sacaran semillas ni fueran pasibles de clonación mediante esquejes. Watson, también conocido como Dr. Frankenbeanstein, tuvo apoyo de la DEA, lo que permitió que su investigación en Holanda tuviera prioridad e incluso fuera financiada por el gobierno holandés.
En la nota se asegura que Monsanto a través de Hortapharm está usando la tecnología terminator, que mata a las semillas de las plantas de cannabis una vez que estas están en condiciones de producirlas. Como objetivo final, HortaPharm investigaría todas las secuencias genéticas posibles para tratar todas las enfermedades posibles, patentarlas y acusar de fraude a cualquiera que use comercialmente la marihuana para fines medicinales. Algo similar a lo que ocurre con la soja (ver documental “El mundo según Monsanto”).
Sin posibilidad de clonarse ni producir semillas, los cultivadores, esos 30 mil militantes que marcharon por todo el país en reclamo de su derecho a tener su propia planta y llevarle flores a un amigo libremente por la calle, quedarán presos de la genética de Monsanto. Igual que los productores agropecuarios pequeños, cada plantación implicará una nueva compra de semillas y probablemente a precio dólar.
Cuesta creer que los fundadores de THC, 4 lectores asiduos de publicaciones sobre la cultura cannabica mundial, de los primeros en la Argentina, no conocieran esta historia, reproducida en diferentes medios relacionados con el tema. Más teniendo en cuenta que están impulsando una ley que busca despenalizar la tenencia de estupefacientes, cosa que sería practicamente un favor caído del cielo para los planes de Monsanto sobre el cannabis. Ah, ¿lo hacen de onda nomás?
Soros en la Argentina
El multimillonario George Soros fue uno de los pocos afortunados que logró licuar justo a tiempo sus activos practicamente horas antes de que estallara la crisis del 2001 en la Argentina.
Su relación con nuestro país ha sido de idas y vueltas. Con los Kirchner tuvo un período de gracia en el que, según publicaba Perfil en julio del 2008, el banquero consiguió alquilar campos del Ejército para plantar soja mientras Cristina de Kirchner despotricaba contra los pooles sojeros y la “timba de alimentos” en otra de sus tantas demostraciones de doble discurso.
El 6 de agosto del 2009, la Fundación Open Society llegó al Congreso Nacional para disertar sobre las bondades de la despenalización de la tenencia de drogas. El acto, organizado por la Fundación Intercambios, contó con el apoyo de la Embajada Inglesa y de Holanda. El detalle, fueron sus dos únicos oradores: el jefe de gabinete, Aníbal Fernández y el juez de la Corte Suprema, Eugenio Zafaroni.
Dos días después, la Corte Suprema dicta el fallo que despenaliza la tenencia de drogas. A las semanas, el jefe de gabinete, Aníbal Fernández, crea el Comité Cientifico Asesor, bajo la dirección de la ex fiscalMónica Cuñaro.
Al día de hoy, la relación es distante y hasta por el canal oficial se vislumbra algún que otro palo a los negocios que Soros pretende desarrollar en Entre Ríos junto al vicepresidente del Grupo Clarín, José Antonio Aranda, en uno de los tantos rounds que el gobierno mantuvo con el multimedio de Ernestina de Noble.
Sin embargo, el empresario mantiene en el país inversiones estratégicas en los sectores de salud y agro, además de telecomunicaciones (Motorola). Soros incluso mantiene acciones en Adecoagro.
Adecoagro está en el negocio de la agricultura y la agroindustria en América del Sur. Soros abrió una nueva participación en esta compañía con la compra de más de 27 millones de acciones. El precio objetivo medio de la acción es de US$ 15,9. La inversión total en la empresa es de unos US$ 430 millones.
Adecoagro dispone de una serie de campos y plantas agroindustriales en la Argentina, Uruguay y sur de Brasil. Al sur de Brasil tiene plantaciones de caña de azúcar y dos plantas de producción de etanol (biocombustibles). En Uruguay mantiene sólo dos plantaciones y en la Argentina concentra buena parte de sus cultivos.
Leche en Córdoba, arroz en Entre Ríos y Corrientes, silos en Santa Fé y Buenos Aires y diferentes plantaciones en Salta, Santiago del Estero y Formosa conforman parte de la infraestructura agraria que Adecoagro mantiene en el país y que estaría completamente preparada para la entrada de nuevos productos al mercado.
La encuesta 2010 de la Secretaría de Prevención de la Drogadicción y la lucha contra el Narcotráfico (Sedronar) de Argentina, reveló que 8,4% de los adolescentes informaron haber consumido marihuana en el último año; en el 2001 esa cifra era 3,5%. Eso se parece mucho a un mercado latente y en crecimiento.
Si bien en la marcha del 11 de mayo se reclamó por una asistencia médica gratuita para los adictos, nada de eso figura en la propuesta de ley. De hecho, uno de sus artículos prevee la derogación de todas las alusiones al tratamiento de los enfermos por parte del estado. El fin de SEDRONAR y el comienzo del “harm reduction”. Suena bien para George Soros, que por estos días tiene a Monsanto tratando de firmar un convenio con agricultores para el uso de otra de sus semillas de soja transgénica.

En Area X ya hemos dado cuenta de cómo grandes intereses transnacionales están haciendo lobby en la Argentina y el mundo para conseguir la despenalización de la marihuana (que no es lo mismo que la legalización). Principalmente las sospechas recaen sobre George Soros, quien como accionista de Monsanto impulsa proyectos de despenalización del cannabis a través de su fundación Open Society y la Drug Pollicy Alliance, que cuenta con la membresía de ex militares, jefes de inteligencia y banqueros de la FED (ver notas relacionadas)
Mientras Monsanto investiga sobre marihuana transgénica y la compañía de software habla de lanzar su propia marca de esta planta, la DPA y Open Society buscan conseguir que un primer país permita el libre consumo de la sustancia para abrir un nuevo mercado regulado por sus propios intereses.
En Uruguay algunos medios se han puesto de sobre aviso, aunque parecen llegar un poco tarde teniendo en cuenta que el debate legislativo podría definirse hoy con el voto de Darío Pérez. El lobby de Monsanto en Uruguay fue denunciado en la TV y así lo relata el sitio web de la LR21:
La campaña televisiva en Uruguay para la “regulación responsable” de la marihuana, a un costo de U$S100.000 estaría siendo financiada en parte por fondos del exterior, provenientes de organizaciones directamente vinculadas con la multinacional Monsanto que, a su vez, planea patentar una nueva semilla de marihuana transgénica en su beneficio.
Las asociaciones Drug Policy Alliance y Open Society Foundation, fueron reconocidas en el programa Entrelíneas de canal 20 del cable TCC, como las que solventan parte de la campaña en Uruguay. Open Society Foundation, está bajo el mando del multimillonario George Soros, uno de los accionistas de Monsanto, y que también apoya públicamente a Drug Policy Alliance.
La evolución que ha tenido el proyecto de ley de regularización en Uruguay, que apunta a que el fuerte de la producción quede en manos privadas, podría ser un negocio multimillonario, además de proyectable en otros países, para Monsanto, que ya logró que sus semillas “registradas”, constituyan el principal rubro exportador uruguayo: la soja transgénica.
Según publica el periodista Leonardo Haberkorn, el vínculo entre los intereses de la multinacional, la campaña publicitaria, y los intereses por la patente sobre la marihuana, son al menos, coincidentes.
Otro fenómeno “coincidente” se registra en México y USA
El ex director de estrategia corporativa de Microsoft, Jamen Shively, anunció que planea la creación de la primera marca nacional de marihuana en los Estados Unidos, con cannabis que espera importar desde México. La nueva empresa tiene ya sede en Seattle, y espera convertirse en líder del cannabis tanto recreativo como medicinal en la nación norteamericana.
El empresario señaló que tendrá una financiación inicial de U$S10 millones para su proyecto, que abarcaría en principio a los dos estados americanos que legalizaron la marihuana recreativa y a los 18 que la permiten para uso medicinal.
“Es un mercado gigante en busca de una marca. Estaríamos felices si tenemos el 40% de la marihuana en todo el mundo”, dijo Shively en declaraciones que publica El Mundo, de España.

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