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miércoles, 3 de julio de 2013

21 COSAS QUE NUNCA DEBES HACER EN UNA ENTREVISTA LABORAL

“No nos llames, nosotros te llamamos”, fue lo que último que te dijeron y hasta ahora no han cumplido. Te pusiste la corbata de la suerte, le prometiste a Dios que serías mejor persona, llevaste una carta de recomendación de un amigo que conoce un amigo del tío del papá del dueño de la empresa, y hasta ahora tu teléfono solo ha sonado cuando tu mamá se enfada porque crees que su casa es un hotel... ¿Qué hiciste mal?
Saliste convencido de que el empleo era tuyo. Es más, le comentaste a tus amigos que pronto les entregarías tarjetas de presentación con tu nombre en letras de molde y el logo de la afamada empresa. Había razón para ilusionarse. Después de un fugaz vistazo a tu hoja de vida, te hicieron sentir parte del equipo. Según te confesaron, no había ningún otro candidato con tu formación, experiencia y referencias laborales; incluso tu risa encajaba a la perfección con los chistes malos de tu futuro jefe. Antes de terminar la entrevista te aclararon que iban a analizar otras opciones, pero volvieron a alabar las verdades parciales de tu currículum.

Quieres creer que extraviaron el número de tu teléfono móvil y por eso no han podido contactarte nuevamente. Tienes la esperanza de que muy pronto busquen otro camino y te envíen la buena nueva a través de un correo electrónico, una paloma mensajera, señales de humo… algo…

Hoy estás leyendo estas letras porque la duda que te carcome, merece una respuesta que, por fin, ha llegado. Yo soy el mensajero que estabas esperando, aunque no con el mensaje que esperabas: no les gustas lo suficiente. Tanto los futuros novios como los futuros jefes que no te volvieron a llamar, lo hicieron por el mismo motivo: no les gustas lo suficiente.

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Ahora bien, esa no es la única duda que vine a responderte. También te revelaré que no les gustas lo suficiente porque incumpliste una (o más de una) de las veintiún cosas que nunca debes hacer en una entrevista de trabajo. Nunca. ¡NUNCA! Solo podrás dejar de ser un desempleado más, si en una próxima oportunidad evitas lo siguiente:

1) Llegar tarde: “Había mucho tráfico”, “Me perdí” o “Mi despertador se quedó sin batería”, fueron excusas creíbles únicamente para quienes las usaron por primera vez en la historia.

2) Llegar temprano: ¿No tienes nada mejor que hacer que leer revistas desactualizadas, mientras esperas tu turno en la recepción?

3) Ir acompañado de tu mamita: Al menos que no te moleste que, justo antes de entrar a tu entrevista, ella le diga a tu futuro jefe: “Contrátelo, no se va a arrepentir. Todavía no aprende a lavar sus calzoncillos, pero con su guía será el mejor en lo que usted diga”.

4) Ser muy afectuoso al saludar: Un apretón de manos que dure más de tres segundos, es perturbador.

5) Hablar mucho: Demuestra que no sabes escuchar.

6) Hablar poco: Demuestra que no sabes comunicarte.

7) Masticar chicle, tabaco, un bolígrafo y/o tu pelo.

8) Confesar que tienes un sueño distinto: Si deseas trabajar para otro, tu sueño tiene que ser conseguir el sueño de otro. Si deseas trabajar para McDonald’s, tu sueño tiene que ser promover la obesidad. Si deseas trabajar para la Iglesia Católica, tu sueño tiene que ser convencer a los demás de que la Biblia es la palabra de Dios.

9) Hacerlo solo por dinero: ¿Por qué quieres el puesto del que lava los platos sucios, o del que limpia el vómito de los borrachos en un bar? Debes decir que no te motiva el dinero que aliviará tus deudas, sino una fuerte pasión por la buena higiene.

10) Aplicar para un cargo que piensas que ‘aprenderás en el camino’: Eres antisocial, ¿pero desarrollarás amabilidad en la oficina de servicio al cliente? Odias los números, ¿pero amarás las matemáticas si te contratan como contador?

11) Decir que practicas un deporte individual: Debes amar el fútbol, el voleibol, las orgías o cualquier deporte donde el trabajo en equipo sea la prioridad; sin importar que el dueño de la empresa sea un afiebrado del golf.

12) Admitir un defecto: No reconocer una falencia en tu personalidad, te convierte en un arrogante. Aunque si aceptas una imperfección, te estás auto incriminando. La única salida digna que tienes es mencionar un ‘defecto positivo’: “Soy muy perfeccionista”, “Soy un trabajólico” o “Soy el hijo que tuviste con la secretaria”.

13) Exagerar tus virtudes: El ‘experto en logística y distribución de documentos’ es solo un mensajero; el ‘supervisor general de salubridad’ es solo un encargado de limpieza; el ‘adulto en plenitud repleto de sabiduría multidisciplinaria’ es solo un pensionado; la ‘coordinadora de comunicaciones y placer secreto de la presidencia’ es solo una secretaria.

14) Tener más talento que tu futuro jefe: No es una cuestión de ego, sino de supervivencia. Nadie contrata a quien le puede quitar el empleo.

15) Difamar a tu pasado ex, exjefe: Olvida que tu exjefe solía robarse los créditos de tus logros. Olvida que te culpaba cuando él se equivocaba. Olvida que a tus compañeros les hablaba mal de ti. Olvida que siempre estaba de mal humor los lunes. Y los martes y los miércoles y los jueves y los viernes. Olvida, porque tu futuro jefe hará lo mismo.

16) Hacer muchas preguntas sobre la empresa: Demuestras inseguridad.

17) No hacer ninguna pregunta sobre la empresa: Demuestras desinterés.

18) Parecer desempleado desesperado: Los mejores trabajos son para los que ya están trabajando. Así que si no tienes empleo, simula que lo tienes. Y si ya lo tienes, simula que no quieres dejarlo.

19) Revelar tu aspiración salarial: Si tus ambiciones son muy altas, sobredimensionas tus habilidades. Si tus ambiciones son muy bajas, eres demasiado barato para ser bueno en lo que haces.

20) Ostentar una hoja de vida que no coincide con tu vida digital: En tu curriculum vitae te describes como un trabajador disciplinado y leal; pero en Facebook sales atragantándote con un litro de cerveza, y en Twitter retuiteas un artículo que enumera 21 razones para odiar a tu jefe.

Y me resta revelarte la última cosa que nunca debes hacer, para que logres ser un asalariado. Te falta conocer una cascarita que aparenta ser inofensiva y hasta ventajosa. Si has tenido la suerte de pasar las anteriores pruebas, prende tus alarmas y extrema todas las precauciones para que te asegures de NUNCA hacer esto:

21) Ser tú mismo: Es el consejo más usado desde que se inventaron los consejos. Lo recomiendan para el éxito en la vida familiar, la sentimental y la laboral. Aseguran que es infalible en una entrevista de trabajo. Sin embargo, el que va a pagar tu sueldo prefiere que seas lo que él te ordene. Por lo tanto, si quieres ser tú mismo, hazlo cuando ya sea demasiado tarde para tu futuro jefe, cuando ya le cueste dinero despedirte.