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domingo, 21 de junio de 2015

Yo te voy a ver votar a Scioli


Yo te voy a ver votar a Scioli

Alejandro Borensztein


Espere amigo lector. Yo sé que usted, con la designación de Zannini, volvió a entrar en pánico y teme que el kirchnerismo no se vaya más. Pero calma. No haga ninguna locura. Guarde el cuchillo, súbase el calzón, respire hondo y analicemos tranquilos.

El viejo “Ozzie” Altobello, consigliere y luego jefe de la familia Tattaglia, disfrutaba de la ópera “Cavallería Rusticana” en su palco del teatro Massimo de Sicilia. Tenía en su falda los riquísimos y fatales cannoli que le había obsequiado Connie, la hermana de Michael Corleone. Se los fue comiendo de a uno mientras escuchaba la emotiva melodía de Mascagni. En el clímax de la obra, Altobello se queda seco. Envenenado. Es una de las inolvidables escenas de El Padrino 3.

A menos que el Chino Zannini también tenga planeado llevarle unos ricos cannoli al Compañero Lancha para liquidarlo, sucederlo y ocupar al poder con toda la banda, yo que usted no me preocuparía tanto, amigo lector.

Entiendo su angustia. Sé que usted había comprendido que el kirchnerismo, tal como lo conocemos, estaba terminado ganara quien ganara.

Pero ahora lo carcome la duda: ¿y si estos tipos encontraron la manera de seguir jodiendo cuatro años más? No se asuste. Prepárese porque estas recaídas las va a sufrir todo el año. Serénese y guarde ese pasaporte por favor. Razonemos.

En primer lugar, aquí no ha pasado nada. Sólo anunciaron el nombre de un candidato a la Vicepresidencia de la Nación que es, ni más ni menos, el cargo más inútil de toda la estructura institucional de la República. A menos que el Presidente se coma los cannoli, obviamente.

Desde 1952 a la fecha sólo dos vices lograron terminar su mandato sin mucho sobresalto: el de Alfonsín (Víctor Martínez) y el segundo de Menem (Carlos Ruckauf). En los dos casos, ni cortaron ni pincharon. Veamos el resto.

En 1989, Menem lo llevó de Vice a Duhalde pero al toque se lo sacó de encima, lo mandó a la provincia de Buenos Aires y siguió solito, sin vice.

En 1999, De la Rúa lo tuvo a Chacho y le duró dos minutos. Duhalde, en 2002, ni siquiera se calentó por nombrar un vice. En 2003, el Compañero Centro Cultural lo llevó de vice a Scioli porque era lo único popular que tenían a mano (doce años después, siguen igual). Al mes, ya le habían cerrado la oficina en la Rosada, echado a toda su gente y lo habían freezado por el resto del mandato.

En 2007, el Compañero Represa Hidroeléctrica dijo “esta vez no me equivoco” y le enchufó a su jermu a… Cobos!! ¿Se acuerda? “Ella, Cobos y vos”. Asumieron en diciembre y en abril, con la crisis del campo, ya le habían tapiado las ventanas de la oficina, clausurado el baño y cortado el teléfono. Ella gobernó hasta el 2011 sin siquiera saludarlo para Navidad (en general, Ella es de poco saludar para las Fiestas).
En su segundo mandato, la Presidenta entró en la historia con aquella frase: “¡Ahora sí que tengo un vice como la gente!” Era Boudou. Fin del párrafo.

La verdad es que el vice suele ser un problema que todos los Presidentes terminan sacándose de encima lo antes posible, condenándolo a pasar el mandato tocando la campanita en el Senado al grito de: “Tiene la palabra el Senador Cadorna”.

Para bien o para mal, acá la manija la tiene el que se sienta en el Sillón de Rivadavia y firma los cheques. Si tiene mayoría en el Congreso, mejor. Y si no, los DNU salen con fritas. El vice no sirve para nada. La única vez que realmente necesitamos uno, nos tocó Isabelita.

Sin embargo, ahora resulta que usted está aterrado porque dicen que si gana Scioli va a gobernar Zannini. O lo que es peor, va a gobernar Ella a través de Zannini.

Permítame decirle que usted vuelve a cometer el mismo error de siempre. Entiéndalo de una buena vez: el kirchnerismo ya se fue y no hay nada que puedan hacer para evitarlo.

En todo caso el verdadero problema que usted tiene, es que si llega a ganar Scioli, va a gobernar… ¡¡¡Scioli!!! Ahí es donde hay que poner el foco.

Por eso amigo lector, prepárese una buenas preguntas para hacerle al Compañero Lancha, tanto como para ir sabiendo con qué nos vamos a encontrar si llegara a ganar. Por ejemplo: ¿Nos va a garantizar que terminará con la inseguridad y el narcotráfico, como ya lo hizo en la Provincia? Ponele. ¿Vamos a garparle al Club de París los 9.000 millones de dólares que negoció el genio de Kicillof por una deuda que no superaba los 6.000? ¿Nos asegura que la inflación y la pobreza van a seguir así de bajitas, como en Alemania? ¿Y con el escolazo, qué acelga?

Tampoco es cuestión de atosigarlo de entrada porque bastantes problemas ya tiene con la cantidad de kirchneristas que se le subieron a la lancha para salvarse, y que no le suman un sólo voto más de los que ya tenía. No sea cosa que la lancha del Campeón termine siendo una barcaza de refugiados africanos naufragando en la costa siciliana.

Como ve, amigo lector, no hay razón para angustiarse antes de tiempo. Peor están los de Carta Abierta, la falange de propaganda, Sabbatella, Domínguez, Larroque, D’Elía, y tantos otros que hace años vienen diciendo que Scioli es un empleado de los buitres, las corporaciones, la derecha y Majul.

En el fondo, Zannini es la coartada que le pusieron al kirchnerismo duro para comerse esta masita. Disfrútelo amigo. Hágase una remera naranja que diga: “Forster, yo te vi votar a Scioli”.

Hoy a la noche, el Compañero Lancha visita el programa estatal del neofascismo que lo viene insultando desde hace años. Allí estarán todos sentaditos. Con el orto un poco dolorido, pero sentaditos al fin.

Tal vez, cuando se disipe la polvareda de estos días, descubramos que el gran beneficiado de esta movida es el Compañero Mauri. Le quedó más cerca el electorado independiente. Además, la aparición de Zannini lo hizo cambiar a tiempo y, justo cuando estaba por meter la pata, convocó a Michetti que es mas popu y querible que el Chino.

De todos modos, Zannini a mí me viene fenómeno: somos vecinos. Si con Boudou, que es un inútil, el metro cuadrado en Puerto Madero ya vale más de 4.000 dólares, imagínese lo que va a valer mi casa con Zannini de vice. Además, cuando se corta la luz, te la arreglan al toque. Una maravilla. Ahora la pizza me va a llegar calentita.

En fin, esto recién empieza. Que nadie amase los cannoli porque nada está dicho aún. Nos vamos a divertir más de lo que pensábamos. Y eso que, por ahí, todavía aparece el cajón de Herminio.

sábado, 13 de junio de 2015

"Pecho frío serás vos.


Once años tenía Messi cuando se fue de la casa de su mamá para cumplir el sueño de ser futbolista. Vos tenés 30 y hasta hace no mucho todavía le pedías que te lavara la ropa.
Once años tenía Messi cuando empezó a inyectarse hormonas para poder jugar a la pelota. Él mismo se clavaba la aguja en las piernas a los once años. ¿Te acordas qué hacías vos a los once años? Yo sí me acuerdo, salía del colegio y me iba a mirar la tele como un pecho frío. Los martes y los jueves jugaba al fútbol pero era tan pecho frío que nunca pude competir profesionalmente. Siempre jugué con los pecho fríos de mis amigos.
¿Te acordás, pecho frío, cómo te bajó la presión la última vez que te sacaron sangre? Ni un pelo en los huevos tenía Messi cuando se pinchaba él solito la pierna. Qué cagazo te dan las agujas, ¿no es cierto, pecho frío?
Pero eso no te define como un auténtico pecho frío. El problema es que vos nunca llegaste a ser el mejor en lo tuyo, ni cerca estuviste pecho frío. No sos ni el mejor de tu oficina. ¿Sabes por qué? Porque preferiste pasar cientos de miles de horas en la computadora como un nabo, preferiste juntarte con tus novias y tus amigos a tomar cerveza y fumar porro como un pajero y decidiste pasar los fines de semana rascándote las bolas mirando TVR como un pecho frío. Mientras vos estabas en la computadora, Messi estaba entrenando. Mientras vos estabas tomando birra, Messi estaba entrenando. Y mientras vos estabas mirando TVR con la mano en los huevos, Messi estaba entrenando. Por eso él es el mejor en lo suyo y vos sos un pecho frío.
Messi trabaja de jugar al fútbol. Todos los que amamos ese deporte sabemos lo difícil que es lograr que la pelota vaya donde uno quiere. Es desobediente la guacha, es ingobernable. A los pecho fríos como vos y como yo no nos pasa cabida, ni la hora nos da. Con Messi, en cambio, se hace pis encima. Messi la da vuelta. La pasa a buscar, la lleva a comer y después la clava al ángulo. Amaga a un pecho frío, a dos pecho fríos, a tres pecho fríos, al pecho frío del arquero y después mete un gol. El equivalente en tu trabajo sería llenar las planillas de excell con una mano y los ojos cerrados, atender a los clientes haciendo la vertical y preparar los informes que te pide el pecho frío de tu jefe aún antes de que a él se le ocurran. ¿Vos haces todo eso? Pero no, más bien que no, si sos un pecho frío.
¿Y sabes por qué más sos un pecho frío? Porque te anotas las victorias como si fueran un logro colectivo y te borras en las derrotas. Si ganamos, ganamos todos. Si perdemos, perdieron ellos. Perdió el pecho frío de Messi que no pudo meterle un gol a Neuer en la final del Mundo. Cómo erró ese gol, si hasta vos lo hacías, ¿no es cierto pecho frío?
Metele, pecho frío, metele que quizás llegas a Rusia. Quizás sos vos y no Messi la estrella del próximo Mundial.
El planeta está lleno de pecho fríos. Nuestro país está lleno de pecho fríos. De vez en cuando aparece uno con huevos, uno que se la banca de verdad. Messi es uno de ellos. Por eso sufre la carga de que lo comparen con Maradona, el más grande de toda la historia. A vos si tenes suerte te comparan con tu papá.
Por eso él es el mejor del mundo. Y vos, vos sos un pecho frío". 

viernes, 12 de junio de 2015

5 tácticas de abuso emocional que suelen pasar inadvertidas



Por Jennifer Delgado

El abuso no solo es físico, también es emocional, mental y verbal. Sin embargo, mientras que la violencia física es obvia, otros tipos de abuso son más sutiles y difíciles de detectar, incluso para la persona que está siendo sometida.

Además, el principal problema es que a menudo el abuso emocional es cometido por una persona cercana, a la que queremos y de la que no esperamos semejante comportamiento. Por eso, cuando nos damos cuenta es porque ya estamos enredados en la tela de araña que ha construido a nuestro alrededor.

Todo suele comenzar con un comentario casual sobre un tema intrascendente, como el color de las cortinas, los platos por lavar o llevar el coche al mecánico. Esa persona se encargará de sacar de contexto la situación y, en vez de limitarse a señalar un hecho, realizará una acusación para que el otro se sienta mal.

Obviamente, cuando alguien se siente acusado, lo más usual es que intente defenderse exponiendo sus razones. Sin embargo, no servirá de nada porque el acosador no pretende entender o solucionar el problema, tan solo quiere atacar. En realidad, su objetivo no es que la otra persona lave los platos o que lleve el coche al mecánico, esta es únicamente una excusa para comenzar el juego de la manipulación y darle rienda suelta a su ira.
Marionetas en las manos de otros: Las técnicas de manipulación más dañinas
1. Gaslighting. Este término proviene de la obra de teatro “Gas Light”, en la cual el protagonista intentaba convencer a su mujer de que estaba loca, manipulando diferentes objetos de su entorno e insistiendo en que estaba equivocada cuando ella le hacía notar esas variaciones.
En la práctica, esta persona se dedica a presentar falsa información, para hacernos dudar de nuestra memoria y percepción y, en última instancia, incluso de nuestra cordura. El abusador suele comenzar negando que determinados eventos hayan ocurrido, hasta llegar a escenificar situaciones raras que desorientan a su víctima. De esta forma, terminamos dudando incluso de lo que dijimos un minuto atrás.
2. Silencio. El silencio también se puede utilizar como una táctica de abuso emocional. De hecho, la indiferencia asociada al silencio causa profundas heridas emocionales porque no solo aumenta el nivel de ansiedad en la víctima sino que también daña profundamente su autoestima y provoca una enorme inseguridad.
El abusador usa el silencio para castigar a su víctima, simplemente no responde, se muestra frío y distante. De esta forma, tensa al máximo la cuerda, hasta que la otra persona no puede más y termina disculpándose por algo que no ha hecho. Así el abusador logra su objetivo: dominar y manipular jugando con las emociones.
3. Proyección. Básicamente, se trata de un mecanismo de defensa a través del cual les atribuimos a otras personas deseos y sentimientos que son nuestros pero que no reconocemos como propios porque desequilibrarían la imagen que tenemos de nosotros mismos. Así, al proyectarlos sobre otros, nos sentimos aliviados.
En el abuso emocional, la persona lo que hace es proyectar sobre su víctima sus propias inseguridades, miedos y problemas. Por eso, acusará a la otra persona de mentir, cuando en realidad es él quien miente, o le acusará de ser infiel, cuando en verdad es ella la que traiciona. En práctica, se trata de descargar su responsabilidad sobre el otro, para crear confusión y cambiar su autoimagen, diseñándola a su imagen y semejanza.
4. Intimidación encubierta. La persona que recurre a las tácticas de abuso emocional no suele emplear la agresividad y la violencia, al menos no de forma evidente porque su principal objetivo es manipular a su víctima sin que su imagen se vea dañada. Por eso, en muchos casos suele recurrir a la intimidación encubierta.
Es fácil percatarse porque su discurso está plagado de amenazas indirectas, que quedan implícitas en sus palabras. De esta forma, le deja claro a su víctima cuáles serían las consecuencias de sus acciones y, de paso, puntualiza que la responsabilidad es únicamente suya, se lava las manos. Por ejemplo, puede decir: “entiendo que no hagas nada, pero así terminarás con nuestra relación” o “si no inviertes ahora mismo, perderás todo tu dinero”.
5. Victimismo. Cuando todas las tácticas anteriores fallan, el abusador suele recurrir al victimismo. En práctica, descarga su responsabilidad en el otro, haciéndose pasar por la víctima de la situación. De hecho, incluso es común que terminemos compadeciéndonos y sintiéndonos mal por nuestro comportamiento, cuando en realidad no hemos hecho nada malo.
De esta forma el abusador genera un sentimiento de culpa que mantiene a la víctima atrapada en su tela de araña. La empatía nos hace caer en sus redes y, al convertirnos en el “malo de la película”, somos más proclives a ceder a sus demandas. Así nos manipula sin que seamos conscientes de ello. Frases típicas de este tipo de manipulación emocional son: “con todo lo que he hecho por ti y así es como me pagas” o “me he sacrificado por ti y no lo consideras”.
Posdata: Recuerda que la manipulación emocional es un juego muy peligroso, donde siempre hay alguien que sale dañado. Por eso, apenas notes alguna de estas tácticas, ponles freno. De la misma forma, considera que en ocasiones somos nosotros quienes usamos inconscientemente alguna de estas estrategias, quizás porque tenemos miedo de perder a la persona que amamos o porque no tenemos suficientes argumentos. En ese caso, haz un examen de conciencia porque la manipulación nunca es la mejor alternativa.