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sábado, 9 de marzo de 2013

Algo más que un líder autoritario



Por Beatriz Sarlo  |  Para LA NACION
Chávez interpela a las democracias de la región porque las obliga a preguntarse por sus promesas incumplidas. La pobreza, la injusta distribución del ingreso, son problemas que el cesarismo plebiscitario no soluciona, pero sí pone al descubierto
07.03.2013 | 00:00

Es demasiado sencillo enterrar a Chávez en el catafalco de los líderes autoritarios, como un representante más de América latina en toda su tipicidad. Quedan varias cuentas por hacer antes de dejarlo allí.
La primera es la del pasado político venezolano anterior. Chávez no es inmotivado . Tampoco es el primer presidente de Venezuela que despilfarra la renta petrolera; no es el primero que esboza planes suntuosos que quedan a mitad de camino, olvidados, cubiertos por la ocurrencia siguiente. No es el primero que usó esa renta en el corto plazo, discurseando sobre el futuro sin darle bases más sólidas.
La segunda cuenta requiere no repetir, en el juicio sobre Chávez, los rasgos sumarios de sus propios pronunciamientos ni la grandilocuencia sin fisuras de sus gestos. Nos ponemos rápidamente de acuerdo: no le interesaba la lógica republicana. Pero Chávez fue algo más que un militar vuelto líder carismático que despreció las libertades clásicas. Su historia, desde que conoció, como cadete, al nacionalista peruano Velazco Alvarado, el presidente de la reforma agraria, trae anuncios desde el comienzo. No fue un recién llegado al escenario, que se transforma a medida en que se consolida. Anunció lo que llegaría a ser. Chávez fue, además, un caudillo militar y usó al ejército no sólo como instrumento de un golpe, sino también como sostén de su expansiva fuerza territorial. En esto se diferencia de otros líderes de América latina, en primer lugar de Evo Morales, de Correa y deNéstor Kirchner , que se sostuvieron con fuerzas de otro origen.
Su poder se extendió demasiado, pero su popularidad no resultó solamente de un vasto parque de artefactos publicitarios y del adoctrinamiento de masas. Su imagen no se construyó sólo a expensas de la libertad de prensa. No tuvo contemplaciones con esos derechos, pero no lo votaron como consecuencia de que los limitó cuantas veces pudo. Como muchos de los actuales presidentes de América latina, usó el aparato estatal y el dinero público para imponerse. Estos dirigentes han aprendido que el Estado es la máquina que construye su poder. La larga saga del exilio de Perón, esos 18 años de proscripción, hoy es inconcebible. La ocupación del Estado y la incontrolada disposición de sus recursos son la clave de bóveda del poder, la matriz donde se reproduce.
El tercer punto a considerar: la hegemonía cultural y política del chavismo cambió, probablemente para siempre, la relación de los sectores populares con los gobiernos en Venezuela. En un nivel simbólico, Chávez aseguró su representación: se identificaron con el líder como no se habían identificado con los dirigentes anteriores, aunque éstos fueran más respetuosos de las instituciones. Podrá decirse, con razón, que uno de los dramas latinoamericanos es la escisión entre la institucionalidad política y la experiencia de que esa institucionalidad no es el instrumento que responde más rápido a necesidades reales. Ésta es una cuestión abierta; sobre ella, la Argentina escribe también un capítulo, con su propio estilo. De allí al desprecio por las instituciones hay solo un paso.
Frente a Chávez, la democracia debe preguntarse una vez más qué sucede con sus promesas incumplidas. Entender a Chávez no implica justificarlo. Y es también una tarea mucho más difícil que la sencilla identificación que pasa por alto todo. Exige aceptar y corregir que, en la mayoría de los países sudamericanos, la democracia no ha persuadido de que es un régimen capaz de superar los límites que le plantean la pobreza y la injusta distribución del ingreso, la violencia (que en Venezuela perduró y se agravó durante el chavismo) y la destitución en la vida cotidiana. Éstos son los problemas de la democracia que el cesarismo plebiscitario no soluciona, pero pone trágicamente al descubierto. Los señala, los utiliza como bandera de transformación y como excusa demagógica, les da reconocimiento, los malversa, los desordena, los ataca y, al mismo tiempo, los deja persistir.
Hugo Chávez fue, además, un caudillo de carisma agobiante y arrollador (su simpatía, su voz, la munificencia de su oratoria rica en maldiciones, imprecaciones, vocativos de fuego y amenazas). A diferencia de otros líderes populistas, su relación con la tradición histórica de América latina fue intensa y peculiarmente íntima. El adjetivo "bolivariano" no era, en su caso, una mención escolar; mostraba el deseo de inscribirse en la larga duración histórica. No se trata de medir ahora la versión de Chávez sobre esa historia, sino la fuerza que buscó en un linaje que arrancaba en las guerras coloniales y llegaba a hombres que sólo él recordaba en la vorágine superficial del discurso político: Sandino, Prestes. La relación de Chávez con estos hombres era vital. Se sentía uno de ellos.
Esto no mejora su autoritarismo, pero indica que su temple estaba atravesado por vetas auténticas del pasado y rayos de novedad. Fue el último antiimperialista a la vieja usanza. Y el primero de una fila de líderes que practicaron un antiimperialismo que, influido precisamente por un error arcaico, no les permitió distinguir los conflictos planetarios del presente. En Chávez estuvieron esas dos almas. La de la renovación de un discurso latinoamericanista que agonizaba después del fracaso autoritario de la revolución cubana y la de un antiimperialismo viejo y nuevo, que lo llevó a sus incursiones diplomáticas en Irán.
Durante todos los años que gobernó, la oposición no estuvo a su altura. Esto no convierte a ningún gobierno en aceptable ni justifica sus errores. Pero simplifica la foja de sus responsabilidades, sin eximirlas. Oponerse a un líder carismático que ocupa sin fisuras todo el Estado vuelve imprescindible un gran potencial político que incluya el reconocimiento inteligente de las causas que lo han sostenido allí. Por supuesto, tampoco sus herederos tienen una tarea sencilla por delante. Ellos enfrentan el dilema de una repetición imposible, precisamente por las razones que hicieron de Chávez el hombre que los dirigió hasta ayer. Y que hasta ayer los mantuvo unidos. La herencia puede separarlos.
© LA NACION.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Carta de Fidel Castro a Hugo Chavez

Esta carta se la envió Fidel Castro a Hugo Chávez hace varios años aconsejándole que pasos debía seguir para instalarse en el poder en Venezuela. También pueden escuchar la lectura de la carta en Youtube solo búsquenla como “Ballesteros lee la carta de Fidel Castro a Hugo Chavez” Esta lectura la hizo en mayo del 2007 el periodista Iván Ballesteros de Radio Caracas TV. A finales de ese mismo mes Radio Caracas TV fue cerrada por el gobierno dejando en la calle a mas de 3,000 empleados.
Carta de Fidel Castro a Hugo Chávez
Sabemos Hugo que para lograr acabar con el imperialismo yanqui tenemos que hacer las cosas bien. Los árabes ya están listos, Lula está trabajando en Brasil y Las FARC las has animado tú. El pueblo del poder está muy cerca, los pobres son mayoría y tienen poca memora, inyéctales desesperanza  y acusa al pasado, a la democracia de todos los males, mantente en línea permanente con tu pueblo, identifícate con ellos, tu verbo es simple, eso les llega muy bien pues tiene la salsa que hace falta, emociónalos, tómalos en cuenta, aprende a manejar la IGNORANCIA, el verbo debe ser encendido, de autoridad y poder.
No te preocupes por los ricos y clase media, no son más que tu 80% de pobres los que necesitas. Los ricos salen corriendo si les haces Buuuuuu… A los católicos les encantan las menciones de la Biblia o de Cristo, los católicos que son la mayoría en Venezuela no hacen nada con rezar sin acciones que no van a llegar a ninguna parte, son unos bobalicones, mientras la iglesia este dormida aprovecha, cuando decidan moverse ya estarás instalado, recuerda que la iglesia es guavinosa, sigue acusándola, los católicos sin liderazgo no son nadie y ningún curita va a reaccionar, hay dos o tres que quieren reventar pero sus superiores los acorralan.
Si ves algún sacerdote alebrestado, cómpralo, llámalo, gánatelo, si el pueblo cristiano se te revela  ese será tu ultimo día pero difícilmente vendrá. Los judíos en Venezuela no cuentan, los evangélicos son unos pobres beep y las demás religiones, para que nombrarlas.
Saca al Cristo, siempre habla en su nombre, recuerda que esto a mi me dio excelentes resultados, incluye banderas y a Simón Bolívar cuando puedas, genera un nuevo nacionalismo, despierta el odio, divide a los venezolanos, esa etapa te da buenos dividendos, se eliminaran unos a otros, la violencia te ayudara también a instalarte más tarde a la fuerza, mientras tanto háblales de democracia y de constitución.
Pide dinero y compra la fidelidad mientras cumplan los objetivos, cuando logres lo quieres si se oponen o te aconsejan deséchalos, envíalos a las embajadas, dales dinero para que callen o sácalos del país para que la prensa no los utilice.
Los que se opongan siémbrales delitos, eso los descalifica para siempre. Por todos los medios mantén mayoría en la asamblea, mantén a tu lado como mínimo a la fiscalía y al tribunal.
Compra a todos los militares con ropa y equipo, todos lo que tengan comandos ponlos donde hay bastante dinero, CORROMPELOS para lograr fidelidad, a unos de ellos ponlos en la petrolera para que logres el control militar, en las guarniciones centrales necesitas poner a tu gente, ofrece cursos para cambiar a los indecisos de los puestos clave. Si logras de 200 a 300 militares de alto rango con comando de tropas eres indestructible, si tienes dudas de algunos ponlos a prueba, por ejemplo con un golpe simulado, ahí salen todos los traidores y todos los fieles. Es necesario controlar los medios de producción del estado, a los comerciantes les encanta el dinero, compra a los banqueros, a los grandes comerciantes y a los grandes constructores dales contratos, trabajos y facilidades para esta primera etapa.
Para la segunda etapa tienes que haber formado comités de defensa de la revolución, llámalos bolivarianos, haz trabajo comunitario con ellos para que se sientan agradecidos, págales para que sigan los lineamientos, marchas, concentraciones. De los comités selecciona los más agresivos para una fuerza de choque armada que puedas necesitar si la cosa se pone difícil.
Controla la policía, destrúyela, ponla a tu disposición, en la segunda etapa tienes que profundizar la misión de revolución, debes mencionar mucho la palabra revolución, eso emociona a los pobres.
Aquí tienes que fracturar a la unión de trabajadores y de empresarios que puedan hacer oposición, tienes que lograr que los trabajadores estén afiliados a una central paralela, con dinero se logra, igualmente tienes que armar una central de empresarios paralela. Ataca a los empresarios, acúsalos de hambreadores, fascistas y particularmente acúsalos de golpistas.
Hazte el débil, la mente del hombre siempre se ubica en el más débil y en la justicia, Si no puedes comprarlos cierra los medios de comunicación radial, impresos y las televisoras. Tu empresa de petróleo es la que produce el dinero del proyecto, crea una junta directiva revolucionaria, saca a los técnicos y acaba con esa llamada meritocracia, si tienes todo en esta etapa puedes seguir a la tercera.
En la tercera etapa puedes violar la constitución porque nadie te lo va a impedir, ordena allanamientos, siembra armas, drogas, dinero, acúsalos de espías o corruptos, desprestígialos, recoge muchos periodistas, empresarios, líderes laborales, los demás escaparan del país o tomaran escarmiento.
Reestructura el gabinete, aquí puedes deshacerte de tus colaboradores, a unos puedes premiarlos y a otros desecharlos pues ya no hay oposición, tienes que poner camaradas, establece el estado de excepción, suspende las garantías, lanza el toque de queda, apúrate, mira que el pueblo se te está poniendo bravo, cierra todos  los medios de comunicación, destituye alcaldes y gobernadores de la oposición, anuncia la reestructuración de todas las áreas del estado y la elaboración de una nueva constitución, forma un consejo de gobierno con 500 miembros, en ese consejo asesor del gobierno estaré yo.
Hay que fusilar a los opositores que no aprendan, esto es lo único que los silencia y es más económico, nunca dejes que se organicen y conozcan tus intenciones, seremos respetados nuevamente por el marxismo leninismo, Brasil, Ecuador, Venezuela y Cuba a pasos indestructibles, si veo que no tienes criadillas regojo a toda mi gente, me la pueden matar los militares cuando se te alcen, si no me haces caso ve a ver qué haces.
¿Que estas esperando Hugo?

FUENTE:
http://foro.univision.com/t5/Noticias-de-Honduras/IMPACTANTE-CARTA-DE-FIDEL-CASTRO-A-HUGO-CHAVEZ-CONOCE-LA-VERDAD/td-p/345212555#ixzz25OloMQvk


Cuanta similitud con lo que sucede actualmente en Ecuador y Argentina, espero que reaccionemos antes que sea realmente tarde.