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lunes, 13 de junio de 2011

“El que tiene más poder, tiene mayor responsabilidad”



“El que tiene más poder, tiene mayor responsabilidad”

Por Gabriel Levinas

Diana Kordon, que militó junto a las Madres de Plaza de Mayo, habla de Hebe de Bonafini, su rol en la agrupación y de los cambios que se produjeron desde la llegada de los Kirchner.
Hace ya muchos años que Diana Kordon milita en derechos humanos. En 1976 conoció de cerca la lucha de las Madres de Plaza de Mayo y, desde ese momento, hasta un pasado no muy lejano, brindó su apoyo incondicional a la causa de la Asociación. Motivos ideológicos y personales provocaron su alejamiento de la organización, pero nunca dejó de ser una parte importante de la reivindicación de los DDHH en Argentina. En esta entrevista Kordon relata cómo fue su experiencia al lado de Hebe de Bonafini y cómo desde que asumió el gobierno kirchnerista, se dió un viraje en los objetivos y manejo de la organización de las Madres. Preocupación y angustia por el futuro de la lucha de los Derechos Humanos.

GL: ¿Cuándo comenzaste a trabajar con las Madres?
K: Yo, en realidad, estaba haciendo denuncias y acompañando a algunos familiares, por la represión que muchos nos habíamos enterado que ocurría cuando comenzó la dictadura, y en ese andar, me presentaron a algunas madres que después fueron del núcleo fundador de Madres de Plaza de Mayo.

GL: ¿En qué año fue eso?
DK: A fines del ’76 las conocí. Y después Emilio Mignone me presentó a algunas de las madres, que las conocí en la parroquia de la iglesia Santa Cruz en una actividad que se había hecho, en la que él participaba. De manera que las conocí antes de que se conformaran como Madres de Plaza de Mayo.

GL: ¿Ahí estaba Azucena Villaflor?
DK: A Azucena la conocí, pero con ella no tuve relación. La conocí a Nora Cortiñas, a María del Rosario Cerruti, a Kety Neuhaus. Y después empecé a acompañarlas y a colaborar desde el punto de vista de la solidaridad con el movimiento. Creo que un año después se enteraron de mi profesión (médica psiquiatra), entonces me pidieron si yo podía atender a algunas de las madres en una situación difícil, y posteriormente apareció la problemática de la información a los hijos de desaparecidos, como problema que había que abordar. En ese sentido, algunos años después invité a Dario Lagos, Lucila Edelman, Elena Nicoletti y algunos otros colegas y formamos el equipo de asistencia psicológica de Madres de Plaza de Mayo. Con este equipo, estuvimos con las Madres hasta el año ’90, en el que, en buenos términos, pero ya con diferencias de apreciación alrededor de la situación, decidimos de común acuerdo alejarnos.

GL: ¿Cuáles eran las diferencias?
DK: Teníamos diferencias de apreciación política de la situación. Mientras estuvimos con ellas durante la dictadura, nuestras apreciaciones tenían pequeños matices y en verdad no nos preocupaba, nosotros apoyábamos totalmente la posición de las Madres e incluso, a posteriori, también apoyamos a Hebe, en relación a su posición frente al gobierno de Alfonsín, pero luego fueron apareciendo mayores diferencias. Luego de la separación decidimos conformar un equipo independiente con el que trabajamos hasta el día de hoy, Equipo Argentino de Trabajo e Investigación Psicosocial, EATIP, prestando asistencia psicológica a personas que han sufrido la represión política de ayer y de hoy.

GL: Yo la conocí a Yoyi y era una mujer de enorme sensatez y ecuanimidad, sin embargo, en un momento esa sensatez, queda fuera de las Madres, del ámbito cercano a Hebe ¿cómo fue eso?
DK: Yo sobre Yoyi tengo la misma opinión: era una persona que yo quería mucho, valoraba su capacidad y me parece que era muy importante para el movimiento. A mi me parece que fue un golpe muy fuerte en ese momento la separación. En es momento se separó un muy pequeño grupo. Pero en el momento de esa separación, yo estuve completamente de acuerdo con los planteos de Hebe.

GL: ¿Cuáles eran las diferencias?
DK: La diferencia de fondo era la apreciación del gobierno de Alfonsín, yo creo que eso era lo que estaba subyacente. De cualquier manera, la cuestión es que nosotros nunca tomamos posición para tratar de incidir en la política de las Madres, ni ellas lo hubieran permitido: nosotros en ese momento conformamos el equipo de asistencia psicológica y siempre respetamos que la decisión política era de las Madres. Ahí tuvimos que tomar una decisión y fue quedarnos junto a la Asociación de Madres de Plaza de Mayo. Años después, nuestra ida de las Madres, fue a partir de que nosotros también queríamos tener absoluta independencia política.

GL: ¿Sentían que ahí no podían tenerla?
DK: Que no la teníamos y no correspondía que la tuviéramos, porque ese era un movimiento de las Madres, por lo tanto, nosotros respetábamos lo que ellas decían.

GL: En el pasado, cuando tuve la oportunidad de discutir con Hebe, me resultó difícil porque no escuchaba, ¿cómo fue ese proceso de cerrarse?
DK: Hasta que nosotros estuvimos, yo te puedo decir que nos escuchaba.

GL: Pero sería importante para comprender…
DK: Yo creo que Hebe es una mujer que tiene un temperamento muy fuerte, es una mujer muy capaz, muy perceptiva, considero que es una persona enormemente lúcida y, como ella dice, terminante. No obstante, mi experiencia es que he podido hablar con Hebe. Después se fue dando todo un proceso que, en lo que hace a mi posicionamiento, yo me sentí aliviada. El primer periodo después del 90, fue muy duro, fue una pérdida muy significativa el haber dejado de estar con las Madres, no obstante después tuve la sensación de que me sentía en una situación de absoluta libertad de poder opinar publicamente sin comprometer a alguien que no tenía que comprometer. La separación para nosotros implicó un duelo difícil.

GL: ¿En qué momento Schoklender se acerca a las Madres?
DK: Eso es muy posterior…

GL: ¿Cuál pensás que pudo haber sido la causa del acercamiento entre Schoklender y Hebe?
DK: Esta pregunta no la puedo contestar: cómo fue que se conocieron Hebe y Sergio, cómo fue el entramado íntimo entre ellos, me parece que es algo que les pertenece. Yo quiero considerar los hechos que se produjeron.

GL: ¿Y qué fue lo que pasó? Zito Lema se retiró muy asustado, temiendo por su vida y la de su familia
DK: Sí, Zito Lema se fue y en la Universidad de las Madres, hubieron una serie de hechos en los que varios no coincidimos. Yo personalmente nunca quise entrar en la Universidad de las Madres, a pesar de que hemos colaborado durante algunos años con el Congreso de Salud Mental y Derechos Humanos, pero nunca quise entrar a la Universidad de las Madres, precisamente porque me preocupaba perder la libertad de poder responder exclusivamente por mis actos, entonces no quería entrar en una estructura en la que había rumores y uno se enteraba de cosas que pasaban y efectivamente, esas cosas las subsumíamos en que era importante mantener o preservar la historia de las Madres.

GL: ¿Quién estaba a cargo de la organización de la Universidad?
DK: Sergio, con otras personas, pero él fue un pilar muy importante, después estuvo Zito Lema.

GL: Pero ahí hubo tipos como Hermann Schiller, Zito Lema, que se fueron alejando paulatinamente
DK: A mi me parece que hay un problema de fondo en general: hay una mecánica por la cual se saca el problema y todo sigue como si nada pasara. Se saca al que cuestiona, se saca al que plantea alguna diferencia y se mantiene la estructura. Entonces, a lo largo de los años, mucha gente ha pasado por la Universidad, por distintos lugares y va quedando afuera y todo sigue como entonces. Eso por una parte, lleva a un enorme empobrecimiento del proyecto porque para todo proyecto uno diría, bueno: “queremos tener una caja de resonancia en la que se discutan los grandes problemas que hay que discutir en Argentina, desde el punto de vista de los posicionamientos de los profesionales y de los intelectuales”; pero en realidad hay un discurso único, que es lo único que se admite. Entonces a mi me parece que se van eliminando las ideas diferentes, pero no se resuelven los problemas.

GL: Cuando hablás de pensamiento único ¿a qué te referís?
DK: Para mi este tema del pensamiento único también se unifica con lo que pasa con el kirchnerismo.

GL: Pero ella tenía pensamiento único antes de que apareciera Kirchner.
DK: Ella tenía un modo de ver la realidad y un tipo de funcionamiento institucional, pero a mi me parece que lo que cambia la calidad es el ensamble y el hecho de que Hebe pasara a ser operadora de este Gobierno. Eso me preocupa: porque tampoco estoy de acuerdo en que primero el problema era Schoklender, ahora el problema es Hebe y punto. No. Acá hay un problema que el que tiene más poder, tiene una determinada responsabilidad. Hay un tema que es que o estás con el gobierno o sos macrista, o estás con el gobierno, o estás con la derecha; y a mi me parece que este discurso único va totalmente más allá de Hebe, porque hay una absoluta coherencia con algo que se estimula desde los Kirchner. Considero que se produjo una simbiosis Kirchner-Hebe, y la gravedad está en la política de cooptación de los Kirchner. Creo que es un tema fundamental porque ellos se han apropiado de una lucha que nunca fue de ellos y no es pequeño detalle. No es que Kirchner estuvo de acuerdo de entrada con la propuesta de Patricia Walsh de anular las leyes de punto final y obediencia debida, sino que ellos nunca abrieron la boca, nunca hablaron en la provincia de Santa Cruz sobre la problemática de derechos humanos.
Obviamente ellos tenían que legitimar su gobierno, después de los episodios de diciembre de 2001, después de las asambleas populares, después de que Duhalde tuviera que adelantar las elecciones por el asesinato de Kosteki y Santillán, necesitaban garantizar -los sectores que mandan, por decirlo de alguna manera- gobernabilidad y yo creo que el gran descubrimiento de los Kirchner fue que los derechos humanos, que eran banderas muy caras al pueblo argentino, podían servirles como pivote para esa legitimación. Porque ustedes saben que no ha habido una lucha en todo el mundo contra la impunidad y los genocidas, como hubo en la Argentina. Fue una lucha extraordinaria.
Los Kirchner se montan en eso y empiezan a operar, como también lo hicieron con otros sectores, porque intentaron cooptar a todo el mundo, y la cooptación, va acompañada de cooptación económica. Y ponen la plata del Estado sin el menor tipo de control, ni de límites. Yo no me quiero meter en temas económicos, porque no los manejo, pero $1200 millones es muchísimo. Y esto no es un detalle. Y repartir todo tipo de puestos, no es un detalle. Ocultar y exigir el ocultamiento de temas muy graves de derechos humanos que son de este periodo, tampoco es un detalle. Por eso yo digo que hay silencios que también fueron exigidos: ¿por qué el Gobierno no se comprometió en la denuncia e investigación del caso Julio López? Esos son problemas gravísimos: Luciano Arruga, el Indoamericano -ese caso condensa un problema porque es el mismo lugar en donde estaban los obradores para el armado de las casas de las Madres- .
Entonces para mi está este fenómeno de la simbiosis que se dió entre Hebe y este gobierno y la política de este gobierno con la que Hebe trabaja, como dice ella, como un soldado de este gobierno.

GL: Si hay algo que caracterizó al gobierno militar es el pensamiento único, ¿no es extraño que la primera línea de la lucha por los Derechos Humanos en Argentina esté en manos de una entidad en la que termina prevaleciendo el pensamiento único?
DK: Mirá te voy a decir algo que aparentemente no tiene nada que ver. Yo con toda franqueza, tuve un golpe muy fuerte íntimamente, cuando a Leningrado le pusieron San Petersburgo: el día que me enteré, estuve llorando amargamente. La Unión Soviética, hacía muchos años ya que había cambiado su carácter de país socialista, cuando ví que las cosas habían empezado a cambiar tuve un golpe muy fuerte. Esas trágicas experiencias del siglo XX, a mi me han demostrado que hay algunos fenómenos que pueden cambiar de carácter. Hay algunos procesos, en los que hay algunas contradicciones que durante un periodo son secundarias a ese proceso, luego se tornan en contradicciones principales y le cambian el carácter a ese proceso. Esto pareciera que no tiene nada que ver, pero a mi me parece que está profundamente ligado: Hebe podía tener una tendencia a ser terminante, lo que le criticaban de autoritarismo, pero tenía un montón de otras cosas que para mi tenían una importancia muy grande. Ella era un emblema de no transigir, de no hacer concesiones. Este fenómeno que se llamó “el autoritarismo de Hebe”, para mi durante muchos años fue un aspecto secundario del asunto. A mi lo que me parece es que ahora cambia toda la calidad porque, por ejemplo, vos no podés tener una opinión de diferencia con este gobierno porque estás con Clarín y Magnetto. Yo soy una persona de izquierda: no tengo nada que ver ni con Clarín, ni con Magnetto, ni con ninguna expresión de la derecha y tengo una trayectoria de izquierda. Sin embrago, el gobierno se ha propuesto meter este tema con los medios del nuevo monopolio que ellos han armado, por el cual toda opinión que sea diferente es una opinión que va a ser manipulada por los Magnetto. Eso es la esencia del discurso único, porque entonces lo único que podés hacer es opinar que este gobierno es extraordinario, pero tiene algunos defectos.

GL: ¿Cómo se hace para preservar a las Madres, más allá de lo que pueda pasar con Schoklender o incluso con Hebe?
DK: Eso es lo que yo me pregunto. A mi personalmente el tema jurídico no es lo que me preocupa, sino el balance que el pueblo argentino va a hacer de esta situación: porqué yo salí a plantear esta cuestión de Hebe y el gobierno. Porque a mi me parece que la campaña de la derecha ha producido un daño enorme. Nosotros tenemos que demostrar que hay un campo que está preocupado por la problemática de Derechos Humanos, que tenemos que proteger ese campo que tiene en la historia argentina un lugar muy importante y que lo sigue teniendo, que hoy sigue denunciando las violaciones a los derechos humanos. Y por eso yo también esperaba una explicación de Hebe, yo creo que ella está en posibilidad de dar una explicación, pero tiene que correrse del lugar en que se coloca porque pudo haberse equivocado, pero tiene que decir “me equivoqué”.

GL: ¿A qué te referís con equivocación?
DK: Lo primero que quisiera es que Hebe pudiera decir: “estoy reflexionando sobre lo que ocurrió”. Y que se pregunte algo sobre este tema de haber funcionado como un soldado de un gobierno. Estos proyectos de construcción de las casas, Hebe nunca lo hubiera hecho en otro momento, porque ella hubiera exigido que el gobierno haga las casas. Eso hubiera sido extraordinario, no que participe de una empresa constructora.

GL: Cuando yo fui a presentarle a Hebe casos de violación de DDHH -como el de los pueblos originarios-, ella me dijo que eso no le interesaba, que su tema era otro. Eso demostraba una visión muy sesgada de los derechos humanos que se limitaba a los chicos que habían sido desaparecidos por la dictadura.
DK: A mi me parece respetable que Hebe diga: “yo me ocupo de este tema”, y por lo tanto, que ella dijera que con el tema de los pueblos originarios, por ejemplo no se ocupaba. Lo que no me parece acepable es que las veces que han reprimido a los pueblos originarios no se diga nada.
De todos modos, en ese proceso, Hebe fue modificando muchísimas cosas: ella fue denunciando situaciones represivas hasta que llegó el gobierno de los Kirchner. Desde ese momento, Hebe nunca más: con los presos de Las Heras, de Santa Cruz, con lo que hizo Peralta, con la represión a los trabajadores del Casino o a los trabajadores del Hospital Francés. No se trata de que Hebe diga alguna palabra o que salga en algún papelito o información de las Madres, unas líneas; se trata de que Hebe tenía y tiene el peso como para producir acciones que, en realidad, tiendan a frenar esa situación. Eso es lo que Hebe no ha hecho, porque algo que manche a este gobierno no puede ser. A mi me parece que ese es el pacto que cuestiono y que hago como primer gran responsable al gobierno, y subsidiariamente, a Hebe y Schoklender. Quizás este tema de las discusiones públicas es algo que nos debemos, porque no es un tema sencillo: a veces hay acciones tan fuertes que uno elige discutir los temas en espacios menores, pero el problema es que ahora hay que discutirlo abiertamente porque ya las situaciones han cambiado totalmente de calidad. Yo muchas veces me planteé si no había que hacer públicas ciertas discusiones y decidí que no.

GL: Pero no nos fue bien tomando esa decisión
DK: No, así no nos fue bien. Yo durante estos años, muchas veces he pensado en discutirlo cuando Hebe dió unos discursos que me parecieron jorobados. Y a muchos nos atraviesa, porque la imagen de Hebe como paradigma de la lucha, tiene un valor para mi muy grande porque tiene que ver con que no se transige en los principios y eso es lo que cambió.

GL: Cuando ella dijo que estaba dispuesta a pagar la deuda, pero no a cerrar la radio, ni la Universidad, está diciendo: “necesito seguir siendo subvencionada”, ¿de dónde va a sacar la plata sino?
DK: Claro, ese es el subtexto, exactamente. Ahí está el problema: cuando ella plantea esto no dice con qué lo va a hacer.

GL: Además, plantear que el único problema es la deuda tiene que ver con un concepto muy acotado de corrupción
DK: Claro, no es solo la Ferrari. Para mi corrupción es disponer arbitrariamente para hacer lo que se me da la gana con el dinero público, sin responder a ninguna normatividad y sin tener que dar cuenta de eso, a mi me parece que es un tema profundo. Porque yo no puedo hacer algo en nombre de lo justo, porque yo decido que eso es justo. Y si uso el dinero tengo que dar cuenta de eso, porque es el dinero del Estado. Ese es el quid de la cuestión. Cuando Hebe planteó: “el que cobra la indemnización se prostituye”, yo no estaba de acuerdo con esa consigna en lo más mínimo porque yo conozco mucha gente que ha cobrado esa indemnización y que no se ha prostituido. Es decir, a mi me parece legitimo que la Asociación Madres de Plaza de Mayo dijera que no estaba de acuerdo con el cobro de la indemnización, pero decir que todos los que tienen otra opinión sobre eso y cobran, se prostituyen, me parece una barbaridad. ¿Qué tiene que ver esto? Cuando Hebe levantó esa consigna sabe que la plata tiene un efecto, y entonces ¿qué relación hay entre eso y lo que está ocurriendo ahora? A mi me produce un angustia muy grande porque hay algo que uno desreconoce, algo que vos conociste y de golpe se transforma en algo diferente y eso es muy angustiante.
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Nota aparecida en:  http://www.plazademayo.com/2011/06/%E2%80%9Cel-que-tiene-mas-poder-tiene-mayor-responsabilidad%E2%80%9D/

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domingo, 12 de junio de 2011

Las Frases mas Polémicas de Hebe de Bonafini



La presidente de Madres de Plaza de Mayo tiene un largo historial de testimonios que despertaron gran repercusión. En esta nota, un repaso sobre sus palabras más polémicas desde su respaldo al atentado contra las Torres Gemelas, las críticas a Alfonsín en el día de su muerte y hasta los insultos a los ministros de la  Corte Suprema de Justicia
Políticamente incorrecta, la titular de la Madres de Plaza de Mayo, hoy protagonista deun escándalo por malversación de fondos públicostiene un largo prontuario de frases desafortunadas que generaron grandes discusiones, odios y algunas pasiones.
La frase más recordada de Bonafini está vinculada con el atentado a las Torres Gemelas en Nueva York. En el año 2001, días después del ataque que enlutó al mundo, Bonafini declaró que cuando se enteró de lo acontecido sintió “alegría”.
“Yo estaba con mi hija en Cuba y me alegré mucho cuando escuché la noticia. No voy a ser hipócrita con este tema: no me dolió para nada el atentado”, declaró.
La titular de Madres de Plaza de Mayo también tuvo acotaciones desafortunadas contra la Corte Suprema de Justicia de la Nación, contra periodistas e incluso contra el ex presidente Raúl Alfonsínen el mismísimo día de su fallecimiento.
Bonafini, en frases
El velatorio de Raúl Alfonsín: “Fue una movilización de las clases altas y medias, que siempre salen para estas cosas. Desde mi lugar, yo hago el más grande repudio para todos los hipócritas que lo fueron a aplaudir”.
Julio Cobos: ”Está armando un gobierno paralelo y eso es ser un hijo de mil putas.Alguien tiene que sacarlo ya mismo de la Casa Rosada.No hay otra, tenemos que terminar con esto”.
La inauguración del Museo de la Memoria: ”Qué pena que no estén los FAL, las armas con las que nuestros hijos quisieron hacer la revolución. Si el museo no va a mostrar cómo fue esa organización revolucionaria, las luchas que se libraron, los hechos que se realizaron, no sirve”.
Susana Giménez y la pena de muerte: “¿Cuál es nuestra seguridad con estas vedettes que son más putas que vedettes, que se atreven a hablar de derechos humanos cuando bailaron y se acostaron con todos los represores?”
La mayoría opositora en el Congreso: “El Parlamento no vale nada, todos los días nos hacen la contra”.
Sobre la narcoguerrilla colombiana: ”Estamos con los compañeros de las FARC, estamos con Chávez, estamos con nuestro presidente Néstor. Uribe es una mierda y un hijo de puta”.
El periodista Horacio Verbitsky y la comunidad judía: “Es un sirviente de los Estados Unidos. Además de ser judío, es totalmente pro norteamericano”.
La protesta del campo contra las retenciones móviles: “Otro gobierno ya los hubiera desalojado a los palos y con gases, como se lo merecían”.
Un mensaje para la Corte Suprema: “Son unos turros, cómplices de la dictadura. Tienen que renunciar y se tienen que ir si no quieren ayudar al pueblo. Hay que arrancarle a esta Corte la decisión que es nuestra, arranquémosela de la mano y si tenemos que tomar el Palacio de Tribunales, tomémoslo”.
La realeza inglesa: “Si una vez los echamos con aceite hirviendo, empecemos a calentar el aceite. Esa vieja (la reina) vive en su castillo; bueno, que se lo meta en el orto. Me importa un pito el castillo de la reina”.
La comunidad boliviana: ”¡Váyanse de nuestra plaza, bolitas hijos de puta! ¡Váyanse bolivianos de mierda!”.