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martes, 29 de abril de 2014

Estudios sobre Marihuana






Consumir marihuana puede provocar problemas cardíacos y la muerte

La salud del corazón se ha convertido en una prioridad para todos. A pesar de que hay muchos factores que pueden ocasionar problemas cardíacos como llevar una vida sedentaria, estar obeso o fumar, ahora un equipo de investigadores del Hospital Universitario de Toulouse (Francia) ha añadido la marihuana como elemento de riesgo para nuestro corazón.

Para ello, realizaron un seguimiento a todos los casos registrados entre 2006 y 2010 en la Red francesa de vigilancia de adicciones, el organismo que cuantifica y evalúa los problemas de salud relacionados con las drogas. Del examen de los datos se dedujo que el 2% de ellos tenía una vinculación directa entre marihuana y problemas cardiovasculares (principalmente infartos).

"El cannabis puede desencadenar problemas cardiovasculares y así debe ser visto por especialistas sanitarios y usuarios, que a menudo admiten los peligros de drogas como la cocaína y las anfetaminas, pero minimizan los del cannabis", afirma Émilie Jouanjus, líder de la investigación.

El estudio, que ha sido publicado en la revista Journal of the American Heart Association, pone de manifiesto que este porcentaje probablemente sea mayor de lo obtenido, ya que muchos de los casos no son notificados y por tanto no aparecen en los registros, pero la tendencia de este problema es al alza y su gravedad también. No en vano, de los 1.979 casos analizados, el 25% de ellos acabaron con resultado de muerte.

"No está claro cuál es el mecanismo por el que la marihuana afecta al corazón, pero ya se había asociado su uso con riesgo de infarto o de muerte súbita", afirma Jouanjus.




La marihuana abre el apetito

El principio activo de la planta de la marihuana ha impulsado a un grupo de científicos a desarrollar un experimento que certificase la implicación de éste con el apetito. El estudio ha sido publicado en la revista Nature.

Para probar el mecanismo que conecta el hambre con el sentido del olfato y la comida, el equipo del French National Institute of Health and Medical Research de Burdeos (Francia), liderado por Giovanni Marsicano, realizó un experimento con ratones centrado en un receptor específico del cerebro, el receptor cannabinoide 1 (CB1), que es activado precisamente por componentes como la resina del hachís y, en este caso, el principio activo de la marihuana (THC).

Durante el experimento, los ratones a los que les fue bloqueado el receptor CB1, y habían estado en ayunas durante 24 horas, disminuyeron su ingesta de comida sin presentar rasgos de ansiedad. Por otra parte, a los ratones a los que estimularon el receptor CB1 con el principio activo de la marihuana y que también estuvieron en ayunas, mejoraron su sensibilidad a los olores y se mostraron muy hambrientos.

Los resultados arrojan luz al respecto de la vinculación del apetito y el olfato con la sensación de hambre, revelando que el circuito olfativo del CB1 podría ofrecer un punto de partida para el tratamiento de desórdenes alimenticios como la anorexia o la bulimia.

¿Cómo afecta la marihuana a la memoria?

La marihuana afecta a la memoria de trabajo (memoria a corto plazo), reduciendo la capacidad de retener y procesar transitoriamente la información para razonar, comprender y aprender. Según un estudio que acaba de publicar la prestigiosa revista Cell, la clave reside en que el ingrediente psicoactivo principal de esta droga (el tetrahidrocannabinol o THC) no afecta a las neuronas sino a los astrocitos, las células de la glía que les dan soporte y les sirven como "andamios". Eso implica que los astrocitos, además de nutrir y proteger a las neuronas, tienen un rol activo en la formación de los recuerdos.

En experimentos con ratones los investigadores demostraron que si los astrocitos carecen de un tipo de receptor llamado CB1R no sufren alteraciones en la memoria tras consumir una dosis alta de marihuana. Sin embargo, si este receptor se elimina de las neuronas el efecto de la droga sigue siendo el mismo. Es la primera vez que se demuestra que los efectos del cannabis en la memoria a corto plazo no regulados directamente por las neuronas.

Ahora, los investigadores pretenden explorar las actividades de los endocannabinoides endógenos, es decir, sustancias similares al cannabis fabricadas por el propio organismo de forma natural. El sistema endocannabinoide está implicado en el apetito, el dolor, el estado de ánimo, la memoria, etc. "En casi cualquier función fisiológica que se pueda imaginar, es probable que los endocanabinoides estén involucrados de algún modo", explican los científicos.


¿En qué países es legal el consumo de marihuana?

El caso más conocido es Holanda, donde el consumo y la compra de cannabis y derivados están permitidos en pequeñas cantidades a través de los coffee-shops. Luego, nos encontramos con los países en los que el consumo -que no el tráfico- está despenalizado o, por lo menos, no lleva consigo excesivos problemas legales. Es la situación que se vive, por ejemplo, en Italia, Suiza, Alemania, Bélgica, España y Portugal.

En Estados Unidos la cosa se complica pues, aunque el consumo está penalizado a nivel nacional, los niveles de permisividad varían según el estado e incluso el condado donde uno se encuentre. Por último, hay países donde fumar marihuana es un delito mayor, con penas que van desde la pérdida de libertad hasta la obligatoriedad de someterse a terapias de desintoxicación. Es el caso de Argentina, Chile, Noruega, Finlandia, Suecia o China.

FUENTE:  muyinteresante.es




jueves, 24 de abril de 2014

Perón, el pedófilo que no conviene recordar






Perón, el pedófilo que no conviene recordar
Perón, Nelly Rivas y "la fiesta del chivo"

Nelly Rivas tenía catorce años cuando lo conoció a Perón. Era delegada de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) y una de las tantas adolescentes que a partir de mediados de 1953 visitaban la residencia de Olivos para practicar deportes y alternar con el general. Era menuda, delgada, y el pelo corto la identificaba más con una niña que con una mujer.

Más o menos al mes de haber conocido a Perón, la chiquilina empezó a quedarse a dormir en la residencia real del presidente, el Palacio Unzué. Primero fue porque se hizo tarde, después porque llovía y la tercera vez porque lo acompañó al Luna Park, pero lo cierto es que antes de finalizar el año la señorita de catorce años dormía todas las noches con el general.

El padre de Nelly era portero y su madre ama de casa. Se trataba de una familia humilde a quien no le quedó otra alternativa que aceptar que su hija menor de edad se transformara en amante del presidente de la Nación. La otra versión asegura que los Rivas creyeron tocar el cielo con las manos cuando se enteraron de que el hombre más poderoso del país había puesto sus ojos en su hija. Según se sabe, los escrúpulos que pudo haber tenido la familia se arreglaron con una casa y algunos beneficios monetarios. Dicho con otras palabras, el padre no vaciló en entregar su hija al “primer trabajador”.

Nunca se sabrá con precisión si la UES fue una pantalla deportiva y juvenil para satisfacer la lujuria del general o si, por el contrario, fue una iniciativa sana que produjo como resultado un inesperado romance entre Nelly Rivas y Juan Domingo Perón. Más allá de las interpretaciones que se puedan elaborar al respecto, lo que queda claro es que la relación existió hasta el 16 de septiembre de 1955. O sea que durante casi dos años vivieron juntos en el Palacio Unzué, pasaban los fines de semana en Olivos o en San Vicente y en más de una ocasión ella lo acompañaba a los actos oficiales. Nelly Rivas estuvo con el general en el Luna Park cuando peleó Rafael Merendino y fue su amorosa compañía en el célebre Festival de Cine de Mar del Plata organizado por Alejandro Apold.

Cuando Perón es derrocado y se refugia en la cañonera paraguaya, una de la primeras cosas que hace es escribirle a su “nenita”, como le decía en la intimidad y públicamente. Según se sabe ella respondió a esa carta y a otras. Eran textos sentimentales donde lo más novedoso o llamativo era la palabra que ella usaba para dirigirse a él: “Papito”. En algunas ocasiones él la trataba por el apodo que le había puesto: “Tinolita”. Todas esas intimidades se conocieron porque en 1957 un diario de los Estados Unidos publicó estas cartas, cartas por las que el diario pagó una suma considerable, con lo que se demuestra que esta joven señorita sabía defender muy bien sus intereses económicos.

Los partidarios de Perón sostienen que el general mantenía con esta chica una relación paternal alejada de toda connotación sexual. Los abundantes testigos sostiene exactamente lo contrario: la relación estaba desbordada de sexo y el general era el primero en asumirla así. Ella, por su parte, siempre se comportó como una amante y no como una nena inocente. Al respecto hay que decir que Perón siempre tuvo debilidades por mujeres mucho más jóvenes que él. Con Evita, por ejemplo, se llevaban veinticinco años de diferencia, aunque para esa fecha Evita ya era una mujer hecha y derecha. No se puede decir lo mismo de María Cecilia Yurbel, conocida como “Piraña”, una adolescente que Perón trajo en 1942 de Mendoza, y que cuando conoció a Evita vivía con él en su departamento de Arenales y Coronel Díaz. Según se decía entonces, esa niña de no más de dieciséis años era la hija de Perón, una explicación que a Evita no convenció, motivo por el cual una mañana se hizo presente en el departamento de Perón y fiel a su temperamento la obligó a Piraña a armar sus valijas y volverse a Mendoza.

Son los partidarios de Perón quienes sostienen que después de la muerte de Evita el general sintió el rigor de la soledad del poder y se dedicó a distraerse para ahuyentar fantasmas. Fueron sus años más decadentes. Pertenece a esa época un Perón que manejaba lanchas en el Tigre, autos deportivos, recorría en motoneta las avenidas de la ciudad, estaba presente en todos los espectáculos deportivos y no rehuía las invitaciones provenientes del mundo de la farándula. Dicho con otras palabras, es un Perón que se parece mucho a Menem, un Perón frívolo, juguetón, algo aburrido, deseoso de vivir aventuras sexuales y siempre confiado en su poder omnímodo e impune.

Está claro que si Evita hubiera vivido esto no habría ocurrido, sobre todo atendiendo a la manera en que ella expulsó a la Piraña u obligó a irse del país a otra de sus aventuras: la increíble y fascinante Blanca Luz Brum, izquierdista, esposa de Siqueiros, amante de González Tuñón y en algún momento querida de Perón. Pues bien, cuando llegó Evita, a esta mujer no le quedó otra alternativa que irse a vivir a los Estados Unidos. En estos temas, como en otros, con Evita no se jugaba.

Pero lo cierto es que para 1953 Perón estaba solo. Es en esas circunstancias, cuando el ministro de Educación, Méndez San Martín, un hombre mediocre pero leal al peronismo hasta la obsecuencia le propuso crear la UES. El funcionario le planteó al general organizar a los adolescentes en una institución que fuera al mismo tiempo deportiva y de adoctrinamiento político. Al general la iniciativa le gustó y brindó todo su apoyo para que se concretara.

Para los antiperonistas, la UES fue algo así como una agencie al servicio de la lujuria del general. Los testimonios existentes no coinciden con este punto de vista. Declaraciones de mujeres que fueron de la UES aseguran que las reuniones en Olivos eran correctas. Sin embargo hay datos que demuestran lo contrario. Un ejemplo elocuente es el de la navidad de1953, donde los festejos se prolongaron durante tres noches y según algunos testigos, el clima estaba cargado de erotismo.

¿Todas las chicas de la UES eran amantes del general? Afirmar eso es un disparate. Lo más probable es que la relación con la mayoría de las chicas haya sido normal y que las relaciones sexuales las haya practicado con una minoría ¿Cuántas? No lo sabemos. Lo que si se sabe es que la relación de Perón con las chicas era festiva y como decía una mujer del personal de limpieza: “confianzuda”. Todo este espectáculo estaba muy lejos de celebrarse a puertas cerradas. Perón salía a la calle con su motoneta escoltado por las chicas. Desde las ventanas de las casas, ojos recelosos y cargados de rencor observaban el espectáculo del presidente de la Nación y sus “pochonetas”.

Para bien o para mal a Perón los rumores y chismes lo tenían sin cuidado. De todos modos, no dejaba de ser paradójico que un general de la Nación, de ideas convencionales, fuera al mismo tiempo un transgresor a las normas sociales existentes y le importara tres pitos lo que la gente pudiera decir de él. La conducta de Perón en estos temas recuerda inevitablemente a la de uno de sus amigos latinoamericanos: el general Trujillo. En su novela “La fiesta del chivo”, Mario Vargas Llosa estructura el relato alrededor de los abusos sexuales del dictador contra adolescentes, algunas de ellas hijas de sus amigos y ministros, quienes intimidados o corrompidos consentían la relación.

Perón no fue Trujillo, aunque él mismo lo calificara como “un buen muchacho y un patriota ejemplar”, juicio mucho más generoso y benigno que el que emitió Roosevelt cuando dijo: “Es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”. En efecto, Perón no era Trujillo y no necesitaba del terror para ganarse a las jovencitas. Concretamente, en el caso de Rivas todo se arregló con la entrega de una casa, casa que dicho sea de paso, cuando llegó el gobierno de la Libertadora, le fue quitada a la familia Rivas. Perón no era Trujillo, pero los dos tenían en común una relación obsesiva y obscena con el poder. Por lo tanto hablar de los amoríos de Perón con Nelly Rivas, no es desgranar una historia salpicada con chismes picantes, sino poner en evidencia un estilo de ejercer el poder, una manera de controlar, vigilar y someter. Su concubinato con una nena de catorce años podría ser tipificado desde el Código Penal como estupro o pedofilia, pero en el caso que nos ocupa lo que importa evaluar es cómo el ejercicio impune del poder invade la intimidad y corrompe lo que toca. Vargas Llosa en su novela lo explica muy bien.
por Rogelio Alaniz


ralaniz@ellitoral.com

sábado, 19 de abril de 2014

La soledad de América Latina

Gabriel García Márquez, durante la entrega del Nobel, en 1982. / AP

"Antonio Pigafetta, un navegante florentino que acompañó a Magallanes en el primer viaje alrededor del mundo, escribió a su paso por nuestra América meridional una crónica rigurosa que sin embargo parece una aventura de la imaginación. Contó que había visto cerdos con el ombligo en el lomo, y unos pájaros sin patas cuyas hembras empollaban en las espaldas del macho, y otros como alcatraces sin lengua cuyos picos parecían una cuchara. Contó que había visto un engendro animal con cabeza y orejas de mula, cuerpo de camello, patas de ciervo y relincho de caballo. Contó que al primer nativo que encontraron en la Patagonia le pusieron enfrente un espejo, y que aquel gigante enardecido perdió el uso de la razón por el pavor de su propia imagen.
Este libro breve y fascinante, en el cual ya se vislumbran los gérmenes de nuestras novelas de hoy, no es ni mucho menos el testimonio más asombroso de nuestra realidad de aquellos tiempos. Los cronistas de Indias nos legaron otros incontables. Eldorado, nuestro país ilusorio tan codiciado, figuró en mapas numerosos durante largos años, cambiando de lugar y de forma según la fantasía de los cartógrafos. En busca de la fuente de la Eterna Juventud, el mítico Alvar Núñez Cabeza de Vaca exploró durante ocho años el norte de México, en una expedición venática cuyos miembros se comieron unos a otros y sólo llegaron cinco de los 600 que la emprendieron. Uno de los tantos misterios que nunca fueron descifrados, es el de las once mil mulas cargadas con cien libras de oro cada una, que un día salieron del Cuzco para pagar el rescate de Atahualpa y nunca llegaron a su destino. Más tarde, durante la colonia, se vendían en Cartagena de Indias unas gallinas criadas en tierras de aluvión, en cuyas mollejas se encontraban piedrecitas de oro. Este delirio áureo de nuestros fundadores nos persiguió hasta hace poco tiempo. Apenas en el siglo pasado la misión alemana de estudiar la construcción de un ferrocarril interoceánico en el istmo de Panamá, concluyó que el proyecto era viable con la condición de que los rieles no se hicieran de hierro, que era un metal escaso en la región, sino que se hicieran de oro.
La independencia del dominio español no nos puso a salvo de la demencia. El general Antonio López de Santana, que fue tres veces dictador de México, hizo enterrar con funerales magníficos la pierna derecha que había perdido en la llamada Guerra de los Pasteles. El general García Moreno gobernó al Ecuador durante 16 años como un monarca absoluto, y su cadáver fue velado con su uniforme de gala y su coraza de condecoraciones sentado en la silla presidencial. El general Maximiliano Hernández Martínez, el déspota teósofo de El Salvador que hizo exterminar en una matanza bárbara a 30 mil campesinos, había inventado un péndulo para averiguar si los alimentos estaban envenenados, e hizo cubrir con papel rojo el alumbrado público para combatir una epidemia de escarlatina. El monumento al general Francisco Morazán, erigido en la plaza mayor de Tegucigalpa, es en realidad una estatua del mariscal Ney comprada en París en un depósito de esculturas usadas.
Hace once años, uno de los poetas insignes de nuestro tiempo, el chileno Pablo Neruda, iluminó este ámbito con su palabra. En las buenas conciencias de Europa, y a veces también en las malas, han irrumpido desde entonces con más ímpetus que nunca las noticias fantasmales de la América Latina, esa patria inmensa de hombres alucinados y mujeres históricas, cuya terquedad sin fin se confunde con la leyenda. No hemos tenido un instante de sosiego. Un presidente prometeico atrincherado en su palacio en llamas murió peleando solo contra todo un ejército, y dos desastres aéreos sospechosos y nunca esclarecidos segaron la vida de otro de corazón generoso, y la de un militar demócrata que había restaurado la dignidad de su pueblo. En este lapso ha habido 5 guerras y 17 golpes de estado, y surgió un dictador luciferino que en el nombre de Dios lleva a cabo el primer etnocidio de América Latina en nuestro tiempo. Mientras tanto 20 millones de niños latinoamericanos morían antes de cumplir dos años, que son más de cuantos han nacido en Europa occidental desde 1970. Los desaparecidos por motivos de la represión son casi los 120 mil, que es como si hoy no se supiera dónde están todos los habitantes de la ciudad de Upsala. Numerosas mujeres arrestadas encintas dieron a luz en cárceles argentinas, pero aún se ignora el paradero y la identidad de sus hijos, que fueron dados en adopción clandestina o internados en orfanatos por las autoridades militares. Por no querer que las cosas siguieran así han muerto cerca de 200 mil mujeres y hombres en todo el continente, y más de 100 mil perecieron en tres pequeños y voluntariosos países de la América Central, Nicaragua, El Salvador y Guatemala. Si esto fuera en los Estados Unidos, la cifra proporcional sería de un millón 600 mil muertes violentas en cuatro años.
De Chile, país de tradiciones hospitalarias, ha huido un millón de personas: el 10 por ciento de su población. El Uruguay, una nación minúscula de dos y medio millones de habitantes que se consideraba como el país más civilizado del continente, ha perdido en el destierro a uno de cada cinco ciudadanos. La guerra civil en El Salvador ha causado desde 1979 casi un refugiado cada 20 minutos. El país que se pudiera hacer con todos los exiliados y emigrados forzosos de América Latina, tendría una población más numerosa que Noruega.
Me atrevo a pensar que es esta realidad descomunal, y no sólo su expresión literaria, la que este año ha merecido la atención de la Academia Sueca de las Letras. Una realidad que no es la del papel, sino que vive con nosotros y determina cada instante de nuestras incontables muertes cotidianas, y que sustenta un manantial de creación insaciable, pleno de desdicha y de belleza, del cual éste colombiano errante y nostálgico no es más que una cifra más señalada por la suerte. Poetas y mendigos, músicos y profetas, guerreros y malandrines, todas las criaturas de aquella realidad desaforada hemos tenido que pedirle muy poco a la imaginación, porque el desafío mayor para nosotros ha sido la insuficiencia de los recursos convencionales para hacer creíble nuestra vida. Este es, amigos, el nudo de nuestra soledad.
Pues si estas dificultades nos entorpecen a nosotros, que somos de su esencia, no es difícil entender que los talentos racionales de este lado del mundo, extasiados en la contemplación de sus propias culturas, se hayan quedado sin un método válido para interpretarnos. Es comprensible que insistan en medirnos con la misma vara con que se miden a sí mismos, sin recordar que los estragos de la vida no son iguales para todos, y que la búsqueda de la identidad propia es tan ardua y sangrienta para nosotros como lo fue para ellos. La interpretación de nuestra realidad con esquemas ajenos sólo contribuye a hacernos cada vez más desconocidos, cada vez menos libres, cada vez más solitarios. Tal vez la Europa venerable sería más comprensiva si tratara de vernos en su propio pasado. Si recordara que Londres necesitó 300 años para construir su primera muralla y otros 300 para tener un obispo, que Roma se debatió en las tinieblas de incertidumbre durante 20 siglos antes de que un rey etrusco la implantara en la historia, y que aún en el siglo XVI los pacíficos suizos de hoy, que nos deleitan con sus quesos mansos y sus relojes impávidos, ensangrentaron a Europa con soldados de fortuna. Aún en el apogeo del Renacimiento, 12 mil lansquenetes a sueldo de los ejércitos imperiales saquearon y devastaron a Roma, y pasaron a cuchillo a ocho mil de sus habitantes.
No pretendo encarnar las ilusiones de Tonio Kröger, cuyos sueños de unión entre un norte casto y un sur apasionado exaltaba Thomas Mann hace 53 años en este lugar. Pero creo que los europeos de espíritu clarificador, los que luchan también aquí por una patria grande más humana y más justa, podrían ayudarnos mejor si revisaran a fondo su manera de vernos. La solidaridad con nuestros sueños no nos haría sentir menos solos, mientras no se concrete con actos de respaldo legítimo a los pueblos que asuman la ilusión de tener una vida propia en el reparto del mundo.
América Latina no quiere ni tiene por qué ser un alfil sin albedrío, ni tiene nada de quimérico que sus designios de independencia y originalidad se conviertan en una aspiración occidental.
No obstante, los progresos de la navegación que han reducido tantas distancias entre nuestras Américas y Europa, parecen haber aumentado en cambio nuestra distancia cultural. ¿Por qué la originalidad que se nos admite sin reservas en la literatura se nos niega con toda clase de suspicacias en nuestras tentativas tan difíciles de cambio social? ¿Por qué pensar que la justicia social que los europeos de avanzada tratan de imponer en sus países no puede ser también un objetivo latinoamericano con métodos distintos en condiciones diferentes? No: la violencia y el dolor desmesurados de nuestra historia son el resultado de injusticias seculares y amarguras sin cuento, y no una confabulación urdida a 3 mil leguas de nuestra casa. Pero muchos dirigentes y pensadores europeos lo han creído, con el infantilismo de los abuelos que olvidaron las locuras fructíferas de su juventud, como si no fuera posible otro destino que vivir a merced de los dos grandes dueños del mundo. Este es, amigos, el tamaño de nuestra soledad.
Sin embargo, frente a la opresión, el saqueo y el abandono, nuestra respuesta es la vida. Ni los diluvios ni las pestes, ni las hambrunas ni los cataclismos, ni siquiera las guerras eternas a través de los siglos y los siglos han conseguido reducir la ventaja tenaz de la vida sobre la muerte. Una ventaja que aumenta y se acelera: cada año hay 74 millones más de nacimientos que de defunciones, una cantidad de vivos nuevos como para aumentar siete veces cada año la población de Nueva York. La mayoría de ellos nacen en los países con menos recursos, y entre éstos, por supuesto, los de América Latina. En cambio, los países más prósperos han logrado acumular suficiente poder de destrucción como para aniquilar cien veces no sólo a todos los seres humanos que han existido hasta hoy, sino la totalidad de los seres vivos que han pasado por este planeta de infortunios.
Un día como el de hoy, mi maestro William Faulkner dijo en este lugar: «Me niego a admitir el fin del hombre». No me sentiría digno de ocupar este sitio que fue suyo si no tuviera la conciencia plena de que por primera vez desde los orígenes de la humanidad, el desastre colosal que él se negaba a admitir hace 32 años es ahora nada más que una simple posibilidad científica. Ante esta realidad sobrecogedora que a través de todo el tiempo humano debió de parecer una utopía, los inventores de fábulas que todo lo creemos, nos sentimos con el derecho de creer que todavía no es demasiado tarde para emprender la creación de la utopía contraria. Una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra.
Agradezco a la Academia de Letras de Suecia el que me haya distinguido con un premio que me coloca junto a muchos de quienes orientaron y enriquecieron mis años de lector y de cotidiano celebrante de ese delirio sin apelación que es el oficio de escribir. Sus nombres y sus obras se me presentan hoy como sombras tutelares, pero también como el compromiso, a menudo agobiante, que se adquiere con este honor. Un duro honor que en ellos me pareció de simple justicia, pero que en mí entiendo como una más de esas lecciones con las que suele sorprendernos el destino, y que hacen más evidente nuestra condición de juguetes de un azar indescifrable, cuya única y desoladora recompensa, suelen ser, la mayoría de las veces, la incomprensión y el olvido.
Es por ello apenas natural que me interrogara, allá en ese trasfondo secreto en donde solemos trasegar con las verdades más esenciales que conforman nuestra identidad, cuál ha sido el sustento constante de mi obra, qué pudo haber llamado la atención de una manera tan comprometedora a este tribunal de árbitros tan severos. Confieso sin falsas modestias que no me ha sido fácil encontrar la razón, pero quiero creer que ha sido la misma que yo hubiera deseado. Quiero creer, amigos, que este es, una vez más, un homenaje que se rinde a la poesía. A la poesía por cuya virtud el inventario abrumador de las naves que numeró en su Iliada el viejo Homero está visitado por un viento que las empuja a navegar con su presteza intemporal y alucinada. La poesía que sostiene, en el delgado andamiaje de los tercetos del Dante, toda la fábrica densa y colosal de la Edad Media. La poesía que con tan milagrosa totalidad rescata a nuestra América en las Alturas de Machu Pichu de Pablo Neruda el grande, el más grande, y donde destilan su tristeza milenaria nuestros mejores sueños sin salida. La poesía, en fin, esa energía secreta de la vida cotidiana, que cuece los garbanzos en la cocina, y contagia el amor y repite las imágenes en los espejos.
En cada línea que escribo trato siempre, con mayor o menor fortuna, de invocar los espíritus esquivos de la poesía, y trato de dejar en cada palabra el testimonio de mi devoción por sus virtudes de adivinación, y por su permanente victoria contra los sordos poderes de la muerte. El premio que acabo de recibir lo entiendo, con toda humildad, como la consoladora revelación de que mi intento no ha sido en vano. Es por eso que invito a todos ustedes a brindar por lo que un gran poeta de nuestras Américas, Luis Cardoza y Aragón, ha definido como la única prueba concreta de la existencia del hombre: la poesía.
Muchas gracias".

AUDIO DEL DISCURSO DE ACEPTACIÓN DEL NOBEL DE GARCÍA MÁRQUEZ

 
      


sábado, 12 de abril de 2014

MAGNIFICA CARTA A CRISTINA



Señora Presidente:
Pertenezco a la generación de "educandos" de aquella ESCUELA PÚBLICA ARGENTINA que fuera ejemplo para el mundo y de la cual seguramente Ud. pudo abrevar gratuitamente en su niñez y adolescencia.
Allí nos enseñaron, aunque Usted no lo crea, a respetar profundamente la INVESTIDURA PRESIDENCIAL, fuera quien fuese el que detentara la máxima dignidad en el gobierno de la Nación.
Hoy, ese respeto ha desaparecido en mí, como consecuencia de que en usted ya ha desaparecido. Arrancada a jirones con sus actitudes esa investidura, deja al descubierto sólo a una mujer, vestida de negro, soberbia; pequeña; temeraria; cobarde; fría, custodiada yMENTIROSA...
Y a esa mujer me dirijo, como a una más de mi "género". Dos mujeres: usted y yo. Una joven y una vieja, una rica y una pobre, una fea y una linda ¿?, una "con la suma del poder público" y la otra, simple ciudadana. Dos mujeres a las cuales ni siquiera, en su caso, las une el mandato evangélico: "AMAOS LOS UNOS A LOS OTROS".
Los jirones de su INVESTIDURA PRESIDENCIAL los ha ido dejando a través de sus reiteradas apariciones en eso que se ha dado en llamar "CADENA DEL MIEDO Y LA SUMISIÓN" y que yo llamo "CADENA DE LA VERGÜENZA NACIONAL".
Cuando ante los micrófonos y las cámaras desgarra su investidura con alusiones vulgares de pésimo gusto, cuando hace sonrojar a sus ministros, que esbozan sonrisas bobas, ya sea por su nombre, el "bonete", o su aspecto imberbe, cuando grita destemplada a un camarógrafo, cuando entona ridículos estribillos "Teresa, poné la mesa" y "cómo me gustan tus milanesas...", cuando chechea a personajes, cuando ridiculiza a sus obsecuentes aplaudidores, cuando se contonea con la "scola", cuando escarniza a funcionarios extranjeros, aquella dignidad con que la distinguiera un 54%, se estrella en mil pedazos en las pantallas de TV, aunque a usted le importe "un pito"
Pero esas serían nimiedades al lado de sus grandes anuncios, en que todos y todas quedamos involucrados y expectantes. Cree erróneamente que es la maestra ciruela de los 40 millones de todos y todas, que poblamos esta tierra de bendición que Dios nos diera, y es así como temas urgentísimos: la Salud, la Educación, la Inseguridad, ... quedan relegados ante promesas y cifras y porcentajes incomprensibles, de imposible cumplimiento y peor implementación. Inventa vuelos a MALVINAS, pide la exhumación de cadáveres de "tumbas de guerra", disparates internacionales que afectan la heroica grandeza de aquella GUERRA. La Economía ultrajada por la corruptela al más alto nivel. Danza de dólares y pesos que afecta a un "abuelo amarrete" pero hace sonreír a quienes, desde la prebenda de dudoso origen, pretenden emular a los poderosos de la tierra, poniendo de manifiesto, lamentablemente aquel viejo dicho: "LO QUE NATURA NON DA..."
Y es así como, por la "CADENA DE LA VERGÜENZA NACIONAL", corrige, desmiente, miente, exagera, denosta, escracha, confunde, se victimiza, abruma, aburre, induce al odio y la venganza, promete y se refugia en los aplausos oportunistas de sus incondicionales seguidores para regocijo de una oposición opaca a la que va sacando de su ostracismo con un "elefante rosa".
Tal vez olvida usted que esa INVESTIDURA PRESIDENCIAL que detenta es el fruto de una DEMOCRACIA recuperada con la sagrada vida de argentinos, que siguiendo su BANDERA, en el dolor de la guerra, en el cumplimiento del deber, en su entrada sublime a la GLORIA, en su postrer beso a la CRUZ, gritaron desde el 2 de abril del 1982, en aquel pedazo irredento, bello, frío, lejano, indómito de MALVINAS: ¡¡¡VIVA LA PATRIA!!!
Para todos los argentinos, entre los cuales está usted, a quien se le otorgó la custodia de esa INVESTIDURA PRESIDENCIAL, para respetarla y hacerla respetar. Y entre los que estoy yo, que desgraciadamente ya perdió completamente el respeto a esa INVESTIDURA PRESIDENCIAL...
Ruego a la STMA. VIRGEN DE LUJÁN, PATRONA DE LA ARGENTINA, recuperemos, usted y yo y todos y todas, ese respeto perdido en las tinieblas de la incomprensión y que en un pasado no muy lejano fuera paradigma de un futuro mejor "...para todos los hombres del mundo"...
A esa "mujer desnuda, mendaz, vestida de negro", vaya mi reflexión.
Sra. Presidenta: le recuerdo que ambas somos madres, pero hasta en eso somos distintas, yo en mi caso soy madre de un héroe de guerra muerto en Malvinas en cumplimiento de su deber y cuya viuda cobra una pensión de $ 3.000 que nunca tuvo casa propia para criar a sus hijos huérfanos, en su caso, Usted. es madre de un parasito drogadicto, que no ha estudiado ni trabajado, que ilícitamente utiliza el avión presidencial, cuyo único y dudoso mérito es el de haber heredado una inmensa fortuna en dólares, propiedades, sociedades anónimas de su padre, la cual fue generada a través de múltiples actos de corrupciónen los cuales Usted. también intervino.
Le informo que tampoco le tengo miedo, no existe dolor mas grande que el de haber enterrado a un hijo, ¿que peor daño me puede hacer Usted ?, y no pierda tiempo con sus esbirros de la AFIP conmigo, mi único ingreso es mi bien ganada jubilación de maestra con la que vivo dignamente.
María Delicia Rearte Vda. de Giachino
Madre del Sr. Capitán (p.m.) D. Pedro Edgardo Giachino

viernes, 4 de abril de 2014

Ausencia del Estado o cansados de la impunidad.

Algunos funcionarios del gobierno dicen que no se puede hablar de "Ausencia del Estado" en determinado lugar, porque esta lleno de policías, uno ante semejante estupidez no puede dejar de reírse y ponerse triste al mismo tiempo, confundir la cantidad de policías en determinado sitio con presencia o no del estado es propio de alguien que se tiene que dar vuelta con una sola neurona.
Las principales funciones del estado son salud, educación y seguridad, si una, dos o las tres de estas premisas no se cumplen, entonces el estado esta ausente, independientemente de la cantidad del personal de salud, maestros o policías que se cuente.
Entonces cuando hay ausencia? muy simple, cuando un ciudadano tiene que esperar meses para lograr un turno para una cirugía, o se tiene que levantar a la madrugada y perder medio día de trabajo para ser atendido en un hospital, esta ausente cuando un chico pasa de grado o curso sin estudiar casi, así las estadísticas cierran, y esta mucho mas ausente cuando las principales figuras de un gobierno no se solidarizaran con los asesinados por los delincuentes, pero se horrorizan si la gente cansada de tanta impunidad lincha a un ladrón.
Convengamos que los jueces no aportan mucho para solucionar la inseguridad, son manos blandas para firmar la libertad de aquellos que son habitúes de las comisarias, ya sea porque se apiadan, por no tener el trabajo de investigar, o simplemente por algún dinerillo.
Entiendan funcionarios e ideologos de la teoría que los delincuentes son producto del capitalismo, la gente se canso, y cuando la gente se cansa es capaz de hacer las cosas mas terribles, o de mirar para otro lado cuando alguien mata a un delincuente.

martes, 1 de abril de 2014

Si hay oscuridad no hay abuso sexual

Zaffaroni: Si hay oscuridad no hay abuso sexual


POR JULIO CÉSAR RUIZ · 21 AGOSTO, 2011

El caso de un dictamen del Juez Zaffaroni en un expediente sobre el abuso sexual de una niña, realmente, provoca una mezcla de ira, con angustia social  y con una sensación, que vivimos en un país diferente al habitado por nuestras autoridades.

Una mamá, en defensa de su hija de 8 años, que fue abusada, se enfrentó contra el Poder Judicial de la Nación Argentina, quién finalmente, a expensas del Juez Zaffaroni, terminó por modificar los sentimientos y cultura de toda una Sociedad frente a un delito aberrante.

Se va a sorprender, no tanto por cómo aplican el derecho penal estos jueces, sino por las ideas extrañas y perversas que se les ocurre como fundamento de conductas injustificables.


Eugenio Zaffaroni, Ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación Argentina
Cómo ocurrieron los acontecimientos

El día 22/08/1987 en horas de la tarde Julio E.  Tiraboschi, con excusas de mostrarle juguetes del hijo, llevó a la nena de 8 años de edad, a las cocheras del edificio de calle Alberdi 2149, Buenos Aires, lugar en que trabaja como portero, la introduce en un baño, y allí la sienta sobre el inodoro, y le pone su miembro viril en la boca, diciéndole que adivinara que dedo era.

La mamá toma contacto con esa realidad, una vez que encuentra a su hija, golpeándose la cabeza contra la ventana. Al observar esa actitud le pregunta por qué lo hace, a lo que la nena responde:

“El portero me metía eso en la boca”. “Cuando le pedía por favor que no lo haga más, él me decía: “un poco más que acabo”….”después me dejaba esa cosa amarga en la boca”.

Resumen de la sentencia

El caso, llega a la Cámara Nacional de Apelaciones Criminal y Correccional, Sala 6ta, el día 26.04.1989, en carácter de apelación. El fallo particular del Dr. Eugenio Zaffaroni, uno de los miembros de esa Cámara, no acuerda la pena de 7 años, por violación, que se había propuesto en primera instancia, ni de 4 años, a iniciativa del fiscal, sino que opta por 3 años, condena con la cual, el pederasta nunca fue preso.

Pero, si lo leído hasta acá pareció injusto o inhumano, recorra por un instante, la síntesis del fallo sobre el abuso sexual de la nena y observará como, para terminar protegiendo al delincuente, Zaffaroni tortura todo sentido común, de una manera tan cruel, que por momentos responsabiliza a la nena por su “ignorancia” e “inocencia”, ya que

a) “…que en la indagación sumaria de la menor víctima no queda explicitado si realmente Tiraboschi, le introdujo el pene en la boca, más concretamente, que ignoraba que podría ser.

b) “Fundando la interpretación restrictiva que reduce la violación tan sólo al acceso carnal vaginal o rectal, excluyendo la penetración por la boca.”

c) “De la ignorancia de la menor en lo que hace a la forma de la consumación de la fellatio, deduce la defensa que no se habría violentado la libertad sexual de la víctima, al ignorar lo que sucedió. Señala que los informes determinan que no se observa daño psíquico de la menor.

d) “En tal sentido, no tengo dudas que la penetración bucal no es dolorosa. La misma posibilidad de mutilación para el agresor la diferencia de la penetración anal o vaginal”

e) “En la fellatio no existe pérdida de la virginidad, que tiene profunda raigambre cultural por la extinción prematura de la virginidad”

f) “Considero que la fellatio, no puede consituír el denominado “acceso carnal” y por ello es “abuso deshonesto“

g) “No podemos entonces ignorar las circunstancias mensuradoras de los arts. 40 y 41 CPen., que nos obligan a tomar en cuenta que estamos ante un imputado sin antecedentes, que confesó plenamente el hecho y demuestra arrepentimiento. Es un hombre joven y padre de familia, que sufrirá graves consecuencias en el plano familiar y laboral, además de social.

h) “En el caso bajo examen, Tiraboschi no causó daño físico a la menor, valiéndose sólo de engaños y seducciones para arribar a su reprochable proceder. Tal como lo señala la defensa, el único hecho imputable se consumó a oscuras, lo que reduce aún más el contenido traumático de la desfavorable vivencia para la menor.”

i) “No puedo olvidar que un porcentaje importante de estos hechos aberrantes son consumados por desequilibrados que además de apelar a la violencia, suelen ocultar el hecho dando muerte a sus víctimas, o amenazándolas. Señalo también que en otra oportunidad en que quiso repetir el hecho Tiraboschi desistió voluntariamente, ante el llanto de la menor.

j) “En cuanto a la reducción del monto indemnizatorio impetrado, considero que puede hacerse lugar a este pedido. Dada la información de f. 175, corroborada por las demás constancias, de que Tiraboschi pertenece a la clase trabajadora con un ingreso familiar de A 700 de octubre de 1987 y un hijo menor a cargo.”

Fallo completo.

Estas cuestiones quedan siempre cristalizadas dentro de los biblioratos de los que “administran” justicia y generalmente son desconocidas por las personas comunes, por eso, cómo único aporte le pedimos, divúlgue la noticia, es la única manera que tenemos, de saber lo que pasa y nos pasa a los argentinos.

Escribió y Editó Julio César Ruiz